El movimiento que encabezan Edmundo González Urrutia y María Corina Machado llegó a la Geneva Summit, conferencia de talla internacional que reúne a las principales figuras del panorama político y la diplomacia para discutir problemáticas en materia de derechos humanos. Pedro Urruchurtu, colaborador de Vente Venezuela, narró en primera persona la agonía de las familias que aguardan por la excarcelación de sus seres queridos.
Panorama actual en Venezuela
Las últimas horas en el país transcurrieron en un clima de sobrada angustia ante las cruentas escenas de los familiares de los detenidos políticos que, frente a la desesperación por no recibir noticias sobre su liberación, dieron inicio a una huelga de hambre que llegó a superar las 60 horas.
Pues, pese a la promesa del Estado de poner en libertad a las centenas de civiles y extranjeros que fueron aprehendidos de forma arbitraria a lo largo de los últimos años, la falta de información y de transparencia socavó cualquier credibilidad en el gobierno de Delcy Rodríguez.
A la situación, se sumó el agravante de las paupérrimas condiciones de vida que azotan a los internos en los centros de seguridad. Pues, según trascendió, los reclusos no cuentan con acceso a alimentos, hidratación y medicinas que aseguren el cuidado de su salud.
En estas circunstancias, las víctimas secundarias de la violencia institucional, a saber, padres, esposas e hijos de los presos, tomaron la extrema medida de dejar de ingerir alimentos para visibilizar aún más la lucha cotidiana de los perseguidos por el régimen chavista.
Con esperanzas de llamar la atención de organismos de justicia y derechos humanos, grupos de familiares se apostaron en las afueras de los centros de detención de Zona 7, donde permanecieron hasta este lunes, cuando comenzaron a desfallecer por efecto de la inanición.
En coordinación, se supo que, al otro lado de los muros, los detenidos imitaron la conducta, comprometidos a no probar bocado hasta tanto no reciban garantías de que serán puestos en libertad, conforme al anuncio que Jorge Rodríguez realizó el 8 de enero, en representación de la Asamblea Nacional.
El pronunciamiento de Urruchurtu
Lejos de caer en saco roto, la denuncia de los manifestantes, que en las últimas semanas también recorrieron las calles de Caracas y otras localidades, y mantuvieron vigilias a las afueras de instituciones clave de la dictadura como El Helicoide, fue recogida por los diplomáticos de la oposición, que la trasladaron a los principales foros del mundo.
Tal fue el caso del aterrizaje de un representante de la plataforma política Vente Venezuela (que respaldó las candidaturas de María Corina y Edmundo González) a la Cumbre de Génova, que se está desarrollando en este momento en Italia con participantes provenientes de todo el globo.
Congregados para discutir el tratamiento de las principales amenazas contra los derechos humanos en el mundo, activistas y diplomáticos discurrirán en torno a la situación en Gaza y la vigencia de la Junta de Paz organizada por Trump, entre otros temas.
Y, en la antesala de las reuniones principales, también tuvo lugar el debate en torno a la cuestión de Venezuela, bajo representación de Pedro Urruchurtu, quien tomó la palabra para exigir la liberación «total, inmediata e incondicional de todos los presos políticos» y el cierre de los centros de tortura, luego de narrar los recientes sucesos de Zona 7.
De esta manera, el enviado de la Nobel de la Paz condicionó el progreso de la nación y el inicio de un verdadero proceso de transición democrática al retorno del Estado de derecho, que devuelva a los civiles el derecho al pleno disfrute de su libertad.
El conteo de los que faltan
Mientras tanto, plataformas como Unidad Venezuela continúan llevando a cabo el conteo de liberados y detenidos, ante la falta de acceso a información oficial de parte de las autoridades. Hasta el 14 de febrero, los activistas reportaron un total de 475 liberados, especificando que aún restan 637 personas que aguardan por novedades en las mazmorras chavistas.
