El presidente Donald Trump lanzó un nuevo ultimátum este viernes para Irán, en medio de la creciente presión estadounidense sobre el régimen. A través de sus redes sociales, advirtió que Estados Unidos no está dispuesto a negociar con la República Islámica, a menos que quieran presentar una rendición incondicional. Esto le permitiría al mandatario avanzar con el plan que tiene para el país de Medio Oriente, el cual quedó detallado en su reciente comunicado.
Panorama positivo para EE. UU.
Tras días de intensiva actividad bélica en Medio Oriente, Estados Unidos asegura tener todo el panorama a su favor. En sus más recientes declaraciones, el mandatario sostuvo que el avance militar estadounidense sobre el régimen está siendo más rápido de lo que esperaban, por lo que descarta incluso el envío de tropas al campo de batalla, a lo que califica como una «pérdida de tiempo».
En ese sentido, dejó en claro que la intensidad de los ataques sobre el régimen continuará de manera firme, sin apuros y con la fuerza que caracteriza al Ejército estadounidense. «No tenemos límites de tiempo sobre nada. Lo quiero terminar», destacó Donald Trump en una entrevista con NBC News. Mientras tanto, los resultados de las operaciones benefician a la parte norteamericana, que cumple a rajatabla con sus objetivos de guerra.
De acuerdo a los recientes informes de batalla, el Ejército de EE. UU. redujo la capacidad de respuesta balística iraní en un 90%, con más de 2000 objetivos atacados desde el inicio de la campaña y alrededor de 30 embarcaciones destruidas, incluido el gran portadrones del régimen, el cual era comparado con el tamaño de los portaaviones de la Segunda Guerra Mundial. «Hemos destruido implacablemente sus defensas aéreas en los últimos días», advirtieron las autoridades militares.
Ultimátum de Donald Trump
Este viernes, Donald Trump confirmó la postura tajante de Estados Unidos en esta guerra. En su cuenta oficial de Truth Social, el mandatario aclaró que no tiene intenciones de negociar con el régimen de Teherán. «No habrá ningún acuerdo con Irán, salvo la rendición incondicional», reza la publicación, en la que también detalló los planes que tiene para el futuro de la República islámica tras la guerra.
Tras descartar la intervención militar en territorio islámico, el presidente estadounidense aseguró que el objetivo es transformar el país y salvarlo de la destrucción ocasionada por el régimen. Para lograr esta meta, lo primero es concretar la elección de un buen líder, un hecho que abriría el camino para colaborar con EE. UU. y sus aliados en la reorganización de esta nación.
«Nosotros, y nuestros maravillosos y nuestros valientes aliados, trabajaremos incansablemente para sacar a Irán del borde de la destrucción, haciéndolo económicamente más grande, mejor y más fuerte que nunca», aseveró. Y para finalizar este descargo, Trump utilizó su icónica frase, pero con un guiño al país islámico: «Make Irán Great Again» (MIGA).
Crece la presión sobre el régimen islámico
En las últimas horas, Estados Unidos e Israel acrecentaron la presión militar sobre Teherán. Las Fuerzas de Defensa del Estado judío informaron la destrucción de un búnker perteneciente a Ali Khamenei, que era utilizado por las fuerzas militares iraníes para planificar ataques y para resguardar a altos mandos. Así también bombardearon otros objetivos del país islámico, donde afirman haber detectado actividad terrorista.
Por su parte, Estados Unidos intensificó los bombardeos contra las capacidades misilísticas del régimen, eliminando bases militares y centros de almacenamiento de armas. De esta forma, el bloque occidental se asegura de disminuir el poderío militar islámico y reducir los ataques enemigos. Se trata de muy buenas noticias para Washington e Israel, que avanzan a paso firme contra sus objetivos.
