El opositor venezolano Edmundo González Urrutia, confirmó este día jueves la liberación de su yerno, Rafael Tudares, quien estaba detenido por parte del gobierno de Nicolás Maduro desde hace más de un año. Por medio de un boletín oficial, el presidente electo afirmaba que «se ha confirmado la liberación de su pariente, una noticia que ha traído tranquilidad en su entorno más cercano» tras meses de tensión. La excarcelación tuvo lugar a la madrugada de este 22 de enero de 2026, poniendo fin a un encierro que comenzó el 7 de enero de 2025. González Urrutia fue categórico al plantear que sería un «error» reducir este hecho a una historia personal convirtiendo así la noticia en una plataforma para visibilizar la situación de otros detenidos.
Un año de «incertidumbre y silencio»
La familia afrontó este periodo con gran dificultad. Edmundo González relató que el último año fue para ellos un periodo «marcado por la incertidumbre, el silencio y la angustia que padecen aquellos que han vivido la ausencia forzada de un familiar». Mariana González de Tudares, la hija del político y la esposa del liberado, aportó su testimonio y se refirió a su marido que había vuelto a casa luego de «380 días de una injusta detención arbitraria».
En su mensaje de confirmación, Mariana denunció que en este tiempo sufrieron una «inhumana situación de desaparición forzada». Si bien celebró que por fin su esposo estuviera en casa, advirtió que la lucha «ha sido estoica y muy dura» y que ahora aspiramos a su «libertad plena, a la que tiene derecho», lo que haría pensar que el proceso legal podría no estar del todo cerrado.
Una demanda colectiva y de justicia
Lejos de dar por acabado el capítulo de la persecución política, Edmundo González utilizó también la intervención para recordar a los «hombres y mujeres que siguen siendo mantenidos en pie de guerra por motivos políticos». El representante enfatizó las condiciones del encarcelado, observando que se encuentran «sin garantías, sin los términos de proceso y, en muchos casos, sin verdad».
Para González, la verdad que nos describe consistía en hacer ver que estas personas no deberían estar presas y reconocer que «cada día de prisión vuelve a extender la violación que perdura en la actualidad». En este sentido, planteó que la libertad de Rafael no oculta lo que había acaecido, sino que refuerza la demanda que persiste absolutamente vigente: la «libertad de todas las personas condenadas de forma injusta y las garantías mucho más relevantes de que no se repita».
La función de los organismos internacionales:
Durante el proceso de liberación, la familia González tuvo en cuenta la importancia de la comunidad internacional. Mariana González agradeció a quienes les impartieron apoyo humano y se referió con particular énfasis al trabajo del «Equipo de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos», con sede en Panamá.
Tal y como argumentó la hija del líder opositor, este organismo de las Naciones Unidas «siempre estuvo haciendo seguimiento e incidencia en este caso, en función de sus competencias humanitarias», teniendo especial impacto en el hecho de que pudieran poner sobre la mesa el caso de la detención de Tudares, quien había sido asociado, incluso por el propio Edmundo González, en el contexto de las elecciones presidenciales.
La liberación de Rafael Tudares, luego de 380 días de prisión, permite a Edmundo González Urrutia dar por cerrado un doloroso capítulo familiar, pero reafirmar su postura frente a la administración de Maduro. Al exigir «garantías reales de no repetición» y libertad para el resto de los presos políticos, el presidente electo establece que la excarcelación de su yerno no borra lo ocurrido, ni normaliza la situación actual.
