La administración de Donald Trump lleva adelante una política de mano dura contra el terrorismo en el mundo. En el marco de esta directriz gubernamental, las Fuerzas Armadas de EE. UU. participaron de misiones a lo largo de diferentes países, entre ellos Siria, donde se registró una creciente actividad del ISIS. Este viernes, se concretó una crucial actividad militar en el país de Oriente Medio, que consistió en el traslado de terroristas a Irak.
Ataques contra Siria
Hace aproximadamente un mes, Estados Unidos llevó adelante un ataque de gran escala sobre Siria, como parte de una operación antiterrorista contra el ISIS. Junto a fuerzas aliadas de la región, el Comando Central estadounidense bombardeó múltiples objetivos de este grupo extremista, que en diciembre perpetró el asesinato de dos soldados de EE. UU. en la localidad de Palmira.
Según los informes presentados, para las operaciones contra el grupo terrorista se utilizaron más de 90 municiones de precisión, las cuales fueron lanzadas contra 35 objetivos. Además, contó con la participación de dos decenas de aeronaves. «Nuestro mensaje sigue siendo claro: si dañas a nuestros combatientes, te encontraremos y te mataremos en cualquier parte del mundo, sin importar lo mucho que trates de evitar la justicia», advirtió el Comando Central en un comunicado.
La intervención de Estados Unidos no terminó allí. Una vez finalizado el ataque, las Fuerzas Armadas desplegaron en territorio sirio cientos de soldados para proteger a los ciudadanos y controlar la actividad terrorista. A través de estas operaciones, el Comando Central estadounidense intenta herir las capacidades militares del ISIS, que intenta volver a ejercer su control sobre la región de Medio Oriente, tal como lo hizo en 2010.
Traslado de detenidos
Como parte de las operaciones para mantener la seguridad en la región, EE. UU. participó en el traslado de detenidos de Siria a Irak. Esta semana, el Gobierno iraquí informó que recibió más de 4500 criminales vinculados con el terrorismo, aunque la idea es llegar a 7000 de manera gradual. El destino para estas personas son los centros de detención de máxima seguridad existentes en este país.
Y si bien estas cárceles ofrecen todos los recursos necesarios para garantizar el aprisionamiento de los miembros del ISIS, el traslado requiere una logística compleja, de la cual ninguno de los países de la región podía hacerse cargo. Por este motivo, las Fuerzas Armadas de Estados Unidos intervinieron en este proceso, que comenzó el 21 de enero y finalizó durante la noche del 12 de febrero.
«La misión de traslado de 23 días dio como resultado que las fuerzas estadounidenses transportaran con éxito a más de 5700 combatientes varones adultos del ISIS desde centros de detención en Siria a custodia iraquí», reza el reciente informe publicado por el Comando Central en sus medios oficiales. Asimismo, calificó esta misión como una actividad desafiante tanto en tierra como en el aire, que pudo concretarse con éxito gracias al profesionalismo de sus militares.
La cooperación de sus socios regionales también fue clave para llevar adelante esta misión, según informó el almirante Brad Cooper, comandante del CENTCOM. «Agradecemos el liderazgo de Irak y su reconocimiento de que el traslado de los detenidos es esencial para la seguridad», enfatizó. En esta operación, participaron distintas áreas de las FF. AA. estadounidenses, debido al complejo trabajo logístico que representaba.
El resurgimiento del ISIS
Desde el Comando Central destacaron que esta misión resulta clave para concretar uno de los objetivos más urgentes en la actualidad: evitar el resurgimiento del ISIS. En estos últimos meses, este grupo terrorista llevó adelante nuevas operaciones que demuestran su intención de volver a tomar el control en la región, algo que representa una fuerte amenaza contra EE. UU. y el mundo. Por ello, junto a distintos países de Medio Oriente, conformaron una Coalición Global para enfrentar el terrorismo.
