El embajador norteamericano en Chile recogió el guante y respondió a las intimaciones del gobierno de Gabriel Boric, que manifestó su inquietud por la decisión de la gestión republicana de revocar las visas de tres de sus funcionarios. Brandon Judd explicó que la maniobra se justifica por haberse detectado maniobras de «actores malignos extranjeros» que hackearon redes chilenas, poniendo en riesgo los datos de los ciudadanos.
Judd defiende la decisión del Departamento de Estado norteamericano
Luego de que, el pasado viernes, el organismo que dirige Marco Rubio confirmara la sanción que recayó sobre funcionarios de la cúpula de Boric alegando el riesgo de espionaje en el hemisferio, Brandon Judd plantó cara a los principales cuestionamientos en torno a la drástica medida.
En defensa de la decisión de quitar la visa a los integrantes del gabinete que autorizaron tratos que, presuntamente, pusieron al hemisferio bajo riesgo de espionaje, el embajador alegó que la potencia se reserva el derecho de decidir quién cruza o no sus fronteras.
«Nadie tiene el derecho a una visa», sentenció, y procedió a explicar que los señalados tienen prohibida la entrada como un castigo hacia la gestión por no haber garantizado la protección de su infraestructura crítica. «Amenazas a la infraestructura crítica que arriesgan o que impiden la soberanía nos afectan a todos», aseveró.
En esta línea, el diplomático procedió a explicar la problemática subyacente a la determinación del gobierno norteamericano, y apuntó contra la detección de «incursiones en los sistemas de telecomunicaciones chilenos» llevadas a cabo por extranjeros.
Según detalló, las maniobras estuvieron dirigidas a «múltiples compañías de telecomunicaciones privadas», por lo que la información personal de los usuarios chilenos corrió el riesgo de ser robada, y los ciudadanos, de convertirse en víctimas de espionaje.
«Esto afecta a cualquier persona, de cualquier país, cuya información pasa por líneas (de telecomunicación) chilenas», afirmó, reivindicando el derecho de su país a tomar cartas en el asunto y a prevenir nuevas avanzadas dentro del hemisferio.
Asimismo, reconoció que el mismo actor fue responsable de hackear a una «prominente empresa chilena de la construcción» que puja por licitaciones con corporaciones de otros países. «Hackearon una compañía privada chilena para robar datos que este actor pudiera usar para ganarle a la compañía chilena en licitaciones», denunció.
A continuación, reveló que, pese a que su país compartió la información exclusiva con el gobierno de Boric, no fue notificado acerca de medidas tomadas en respuesta, por lo que «asumieron» que el robo de datos siguió su curso sin intervención estatal.
«Mi punto es que, cuando un país no protege su infraestructura crítica, arriesga perder su soberanía», alertó, luego de asegurar que Chile no cuenta con mecanismos de evaluación de inversiones que le permitan proteger sus puertos, su sistema eléctrico y sus telecomunicaciones.
Estados Unidos quiere desbancar a China
En esta línea, aunque sin ofrecer referencias explícitas, el funcionario deslizó la preocupación de Estados Unidos en torno al progreso del proyecto Chile-China Express, que busca extender un cable submarino que permita compartir el sistema de fibra óptica entre Hong Kong y Valparaíso.
En contraste, Judd alentó la continuación de la iniciativa Google Humboldt, que compite con la propuesta china y representa, a los ojos de las autoridades del norte, «una verdadera sociedad entre el gobierno de Chile y una empresa privada de primer nivel», que promueve el progreso tecnológico en la región sin manipular datos de los locales.
Trump aguarda con esperanzas la asunción de Kast
Tras dejar en evidencia la presunta incompetencia de las autoridades del país andino en materia de protección de datos, el embajador aseguró que, en EE. UU., esperan «con ansias» la llegada de Antonio Kast al poder, como garantía de «seguridad y prosperidad».
