La Embajada de Estados Unidos aseguró un nuevo envío de insumos médicos dirigidos a Venezuela a través de la delegación de Washington en Caracas, una acción que busca aliviar la presión sobre el sistema sanitario colapsado del país y, en simultáneo, consolidar la reapertura de los vínculos diplomáticos entre ambos países luego del derrocamiento de Nicolás Maduro a comienzos de este año.
El envío de suministros médicos alcanza los 71 000 kilogramos
En un posteo en la red social X, la embajada indicó que el gobierno de Donald Trump envió 65 000 kilogramos de suministros médicos a Venezuela, como parte de un plan más amplio guiado por el Departamento de Estado. El primer envío concreto, de más de 6 toneladas métricas (6 000 kilogramos), arribó el 13 de febrero al aeropuerto de Maiquetía, y fue recibido por autoridades de ambos países.
Con este segundo envío, la cifra asciende a un total de 71 000 kilogramos, incluyendo los lotes previos. De acuerdo con el Departamento de Estado el cargamento consiste en suministros médicos «prioritarios» y medicamentos críticos, con el objetivo de responder a las necesidades de pacientes que requieren atención urgente y reforzar la red hospitalaria de Venezuela, la cual ha funcionado durante años con carencias de insumos considerables.
Si bien la lista de fármacos enviados por la Embajada de Estados Unidos no se ha comunicado al público en general, los comentarios en redes sociales aluden a la necesidad de los mismos y a la importancia de un control por parte de las autoridades para garantizar que los medicamentos lleguen a los hospitales de destino. La logística del reparto está coordinada por el Ministerio de Salud interino venezolano, con supervisión de las autoridades de salud designadas por el gobierno de Delcy Rodríguez.
Una operación coordinada por la Embajada de Estados Unidos en Venezuela
El envío de medicamentos está gestionado principalmente por el Departamento de Estado y el Programa de Asistencia Exterior de EE. UU., con el respaldo financiero de fondos de transición y acuerdos petroleros que permiten el desbloqueo de ciertos activos venezolanos congelados en el extranjero. Por su parte, la Embajada de Estados Unidos en Venezuela actúa como facilitadora directa del proceso al coordinar la logística con las autoridades locales, las fuerzas de seguridad y el personal de salud.
El gobierno de Donald Trump ha insistido en que no se trata de un acto de caridad, sino que responde a una estrategia de estabilización y transición en Venezuela, que además de buscar aliviar el sistema de salud y de atraer inversión privada, se dirige a posicionar a Venezuela como un mercado de productos y servicios estadounidenses en la región.
Reactivación de la embajada y un papel clave
La llegada de los suministros coincide con la reapertura formal de la Embajada de Estados Unidos en Caracas, cerrada durante siete años por el conflicto diplomático entre ambos países. La Encargada de Negocios, Laura F. Dogu, asumió el 4 de febrero la jefatura de la misión en Caracas.
La designación de la funcionaria ocurre en un contexto en el que el Departamento de Estado propone un plan de tres fases para Venezuela: estabilización inmediata, recuperación económica y una transición política hacia un gobierno que Washington pueda considerar «estable, próspero y democrático».
El posteo de la embajada que anuncia el envío de los 65 000 kilogramos de suministros define a la embajada como la ejecutora de la política humanitaria de EE. UU. en el terreno, lo que marca un giro considerable con respecto a la etapa en la que Washington sustituyó su misión diplomática por contactos esporádicos y misiones temporales. La Embajada de Estados Unidos destaca que esta ayuda busca reducir la presión sobre el sistema de salud y también fortalecer el vínculo diplomático y la confianza entre ambos países.
