En intercambio con Fox News, Mike Waltz respondió a las contundentes críticas que el organismo profirió contra las polémicas maniobras del republicano, que socavaron principios fundamentales del derecho internacional. En defensa de su presidente, el representante norteamericano ante la ONU ratificó que Trump es pacifista desde la primera hora, aunque prioriza la conquista de sus objetivos por sobre los medios.
La ONU sigue los pasos de Trump
Luego de la intervención militar desplegada en Venezuela, el mundo siguió, minuto a minuto, las maniobras de política exterior de la administración estadounidense, que dejó en claro que no teme aventurarse a cumplir con sus planes expansionistas y retomar el control absoluto del hemisferio occidental.
Desde su retorno al poder, el presidente Trump hizo gala de convertirse en un mandatario histórico, que refrescaría la imagen de la potencia y la devolvería al centro del tablero mundial, desbancando a Rusia y a China en la carrera energética, económica y bélica.
Sin embargo, su determinación de avanzar sobre el territorio enemigo a fuerza de balas y fuego saltó las alarmas de los organismos diplomáticos internacionales, que tras la polémica aprehensión de Nicolás Maduro reclamaron al gobierno republicano por la unilateralidad y la arbitrariedad de sus medidas.
Tal fue el caso de Naciones Unidas, principal entidad promotora del multilateralismo en el escenario global y creada luego de la Segunda Guerra Mundial con el objetivo de mediar en conflictos transnacionales, que no dudó en señalar la inconveniencia de la conducta de Trump.
A través de recurrentes comunicados, originados en las discusiones del Consejo de Seguridad, la plataforma subrayó el daño irreversible a la arquitectura de la seguridad internacional que generó la avanzada de Trump sobre Caracas.
Y, más recientemente, el bloqueo económico sobre Cuba, que derivó en el agravamiento de la crisis humanitaria que sufre la isla, impulsó a los funcionarios a exigir a la potencia dar marcha atrás en su determinación de hundir financieramente a la última célula de la izquierda latinoamericana.
En un contundente descargo, emitido el pasado 12 de febrero, la ONU no solo descalificó la operación contra el gobierno de Miguel Díaz-Canel por considerarla injustificada, sino que apuntó sobre el efecto negativo de las amenazas de Estados Unidos a terceros gobiernos que deseen dar continuidad a sus lazos comerciales con Cuba.
De esta manera, la histórica institución arrastra una hilera de discusiones sin resolver con la máxima autoridad de Norteamérica, quien se atrevió a postular que su nación detenta mayor rendimiento diplomático debido a sus exitosas mediaciones en conflictos como el de Israel y Palestina, y desafió la vigencia de Naciones Unidas con la creación de su Junta de Paz.
La defensa de Mike Waltz
Miembro del Partido Republicano, Waltz se alzó con el título de ser el 32.° embajador de EE. UU. ante la ONU para acompañar la agenda exterior del segundo mandato trumpista. Y, desde su flamante puesto, se encargó de rectificar la imagen del funcionario, señalado por los grupos opositores como un generador de violencia.
Pues la dura política antimigratoria y la campaña expansionista, que fue señalada de promover el neocolonialismo en pleno siglo XXI, empañaron cada vez más el apellido Trump, que ya cuenta con frágil aceptación en su propio país.
En plena discusión por la conquista de Groenlandia, la posible intervención de Irán y la guerra contra el terrorismo religioso en Medio Oriente y el narcoterrorismo en América, Waltz ratificó que su presidente «es pacifista» y «siempre priorizará la democracia».
Consultado sobre el posible estallido de un conflicto bélico con las tropas de Alí Jamenei, el diplomático aclaró que la administración buscará resolver las diferencias por la vía del diálogo, aunque siempre están listos para solicitar el respaldo del Ejército si se vuelve necesario avanzar por la fuerza en pos de defender el statu quo.
La importancia de la Junta de Paz
En respuesta a las críticas de la ONU por la transgresión de acuerdos internacionales, el embajador desafió la capacidad de un organismo «de 80 años» de resolver problemáticas de actualidad. «Trump no se centra en el proceso ni en instituciones de 80 años, se centra en los resultados», defendió.
Y, a modo de evidencia, ofreció el ejemplo de la mediación en la Franja de Gaza, donde la Junta de Paz aplicó el plan de 20 puntos con el que logró, hasta la fecha, «el mantenimiento del alto el fuego, la liberación de rehenes y el flujo de ayuda humanitaria».
