En lo que fue un día para recordar en la historia del deporte de invierno, la selección del equipo masculino de hockey sobre hielo de Estados Unidos realizó un hito que quedará grabado para siempre en los Juegos Olímpicos de Invierno celebrados en Milán 2026. En una definición verdaderamente olvidable y, tal como suele ocurrir en muchos casos, de desenlace cinematográfico, el equipo americano venció nada más y nada menos que a su eterno rival, Canadá, terminando con un marcador final de 2 a 1 en el tiempo de prórroga.
El gol que dio la victoria y el eco del «Milagro sobre el hielo»
Esta emocionante victoria no solamente significa ganar el torneo, si no que significa que Estados Unidos se cuelga su primer oro de una prueba olímpica en el hockey sobre hielo desde la ilustre hazaña del año 1980, lo que a la vez significa que Estados Unidos se cuelga su tercera medalla de oro en las olimpiadas en esta disciplina tras las medallas de las ediciones de 1960 y 1980.
El indiscutible protagonista de la noche italiana fue Jack Hughes, que le dio el pistoletazo de salida para el estallido de júbilo de los americanos y mandó a su equipo a casa con la medalla de oro tras conseguir forzar el tiempo extra en el encuentro. Hughes marcó gol justo al comienzo de la prórroga logrando que el puck pasara por encima del portero canadiense, Jordan Binnington, para firmar el histórico 2-1 final.
Curiosamente, esta victoria estuvo cargada de un amplio simbolismo, puesto que se produjo exactamente 46 años después del histórico «Milagro sobre el hielo». Sí, efectivamente el acontecimiento que se recuerda en 1980, cuando el equipo de Estados Unidos, sorprendió al mundo entero ganando a la poderosa Unión Soviética, una fecha gloriosa, que ahora puede compartir con la nueva generación de campeones de 2026.
El transcurso del encuentro y la muralla de Hellebuyck
La lucha por lo más alto del podio empezó a construirse pronto hacia el reloj. Fue Matt Boldy el que puso a Estados Unidos en el marcador durante el primer periodo, cuando realizó una gran jugada en la que llegó primero que el puck, partió entre la defensa formada por Devon Toews y Cale Makar y batió a Binnington. Así, Estados Unidos se fue dejando una ventaja importante en el primer periodo, 1-0.
Pero eso sí, el país vecino no se había rendido. A pesar de que no fue capaz de convertir una ventaja clara de 5 contra 3, poco después, Cale Makar logró batir a Hellebuyck y con ello el marcador se equiparaba de nuevo.
Desde entonces el duelo dejó de ser una simple contienda por ver quién era el más capaz y se convertía en una auténtica batalla de resistencia. La figura del portero estadounidense, Connor Hellebuyck, no fue menos que la de su amigo rival.
Un homenaje cargado de emoción en la cima del podio
Más allá de la brutal intensidad de la batalla física y táctica que supuso derrotar a Canadá en el hielo de Milán, la final de los Juegos Olímpicos de Invierno también nos ofreció un momento de emoción y compañerismo que fue más allá de la pura competición deportiva. En medio de las grandiosas celebraciones por haber conquistado el oro después de más de 40 años de espera, los jugadores norteamericanos no se olvidaron de quienes habían dejado su impronta en el hockey sobre hielo.
En un gesto que impactó al público, los integrantes del equipo norteamericano levantaron con gran orgullo la camiseta de Johnny Gaudreau. De esta noble forma, los flamantes campeones olímpicos ofrecieron un sentido homenaje póstumo a la estrella de la NHL fallecida el año pasado, honrando su memoria en el momento de mayor gloria internacional deportiva.
