El Ministro de Asuntos Exteriores de Estonia, Margus Tsahkna, ha dicho que su país sigue mostrando apoyo a Kiev, siendo esta su segunda visita a la capital de Ucrania en los últimos meses. En una reunión considerada como una «muestra de amistad» por su homólogo ucraniano, el propio Andrii Sybiha, Tsahkna planteó que el mensaje de Tallin es «absolutamente claro: consideramos que estamos inquebrantablemente con Ucrania». Esta postura para Estonia es algo más que una forma de solidaridad política, es un interés nacional directo, al igual que argumentó que la seguridad de su propio país depende de asegurar que «los ataques, la destrucción y las atrocidades» por parte de Moscú nunca deben ser «recompensadas con más kilómetros cuadrados» de territorio.
Paz justa y aislamiento del agresor
La política exterior estonia se organiza en un «plan de 2 puntos»: exprimir de manera sostenida a Rusia y apoyar decididamente a Ucrania en la defensa de su propio territorio. Tsahkna puso de manifiesto que, mientras el objetivo de Rusia sea la destrucción de Ucrania y el remodelado de la seguridad europea, la política de «presión y aislamiento» de Estonia hacia Moscú no variará.
El gobierno de Estonia sostiene que la paz justa y duradera solo se puede conseguir mediante una Ucrania fuerte política, económica y militarmente y privando a la parte agresora de los medios para hacer la guerra. En este sentido, Tallin lleva adelante sanciones más duras contra el sector energético ruso y su «flota fantasma», así como exige la plena rendición de cuentas por los crímenes de agresión.
Apoyo material: energía y reconstrucción
El apoyo de Estonia traduciéndose en cifras reales. El país báltico ha asegurado que, al menos, el 0,25 % de su PIB anualmente va destinado a asistencia militar para Ucrania. Y, desde el ámbito civil, Andrii Sybiha, dio las gracias desde este ámbito por la contribución de 2 millones de euros al Fondo de Apoyo Energético de Ucrania, la entrega de 10 generadores potentes en este viaje y la aportación adicional de 408 000 euros, recaudados por ONG estonias.
Más allá de la energía, la colaboración versa sobre la reconstrucción física. Tsahkna inauguró en Zhytomyr instalaciones de carácter civil construidas con apoyo estonio: un edificio residencial para desplazados internos en la localidad de Ovruch y un refugio antibombas multifuncional en un centro de rehabilitación psicológica.
Una amenaza pura y dura de la Europa
Para Tallin, la invasión rusa es la más grande amenaza de seguridad existente para Europa, y para la familia euroatlántica, en la cual altos funcionarios del país advierten que Vladímir Putin mantiene aún sus objetivos «maximalistas», que no son otros que someter a Ucrania como nación y en definitiva volver a alterar el marco de la seguridad continental.
Por ello, Estonia insiste en que el desenlace de la guerra tiene una importancia «existencial». Ante la incertidumbre sobre la fiabilidad de socios externos y el cambio en la administración estadounidense, Tallin aboga por que los europeos ganen «confianza en sí mismos» y asuman la responsabilidad principal de su seguridad, aumentando la inversión en defensa y endureciendo las sanciones para negociar desde una posición de fuerza.
La visita de Margus Tsahkna a Kiev, pone de manifiesto que Estonia es uno de los aliados más firmes de Ucrania, especialmente en estos momentos en los que Tallin es presidenta de los Ocho Nórdicos-Bálticos, plataforma desde la que lanza nuevas iniciativas en común. Sin embargo, la visión estonia va más allá de un simple conflicto: la amenaza que representa Rusia hacia la seguridad europea será a largo plazo debido a su autopercepción imperial. Estonia pone estrictas condiciones a cualquier futuro relacionamiento con Moscú: el fin de la impunidad a través de tribunales internacionales y la restitución de los daños mediante el uso de los activos rusos congelados.
