Frente al repunte de la violencia en Oriente Próximo, el Presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha exigido la interrupción de las hostilidades en el terreno sirio. Tras una conversación telefónica matutina con el Presidente de transición de Siria, Ahmed Al-Charaa, el Presidente francés, como lo señala la declaración oficial, manifestó la preocupación de París frente a la escalada militar y a la continuación de la ofensiva de las fuerzas de Damasco y exigió un «cese al fuego permanente».
La senda política: el decreto sobre identidad kurda
El diálogo entre Macron y Al-Charaa se basó sobre la búsqueda de soluciones políticas, por encima del ruido de las armas. Según lo declarado por el presidente francés, «debiéramos encontrar un acuerdo sobre la integración de las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF) en el Estado sirio que tiene como referencia los intercambios de marzo», pues de ello depende la unidad y la estabilidad del país.
A pesar de la dureza de las advertencias, Macron dejó entrever un espacio de optimismo diplomático, haciendo hincapié en que «un acuerdo global es posible». En este sentido, destacó un gesto político reciente de Damasco: el decreto presidencial sobre los derechos y la identidad kurda promulgado el día anterior. Macron se mostró confiado con esta decisión legislativa de Damasco, y analizó que se trataba de «un paso en la buena dirección», subrayando que Francia no abandonará sus esfuerzos de apoyo a la búsqueda del desarrollo del proceso de negociación en defensa de la integridad de la nación.
Máxima tensión en Alepo tras la caída del régimen
Las palabras de Macron llegan en un momento de máxima tensión operativa entre el Ejército sirio y las FDS. La última semana ambas partes se han acusado mutuamente por violar los términos de la última prórroga del cese de hostilidades practicadas con acciones militares cruzadas en la gobernación de la provincia de Alepo, en el noroeste del país.
El origen de esta nueva crisis debe situarse en la última reconfiguración del poder surgida tras la caída del régimen de Bashar al Assad en diciembre de 2024. Los últimos combates se produjeron, precisamente, al poco tiempo de que Damasco y las FDS no dieran lugar a las reuniones de negociaciones para intentar llegar a un pacto sobre el futuro de las autoridades semiautónomas de los kurdos en el país.
El pacto de marzo de 2025 fracasó
El punto de referencia de paz que Macron intenta retomar es el acuerdo de marzo de 2025. En ese momento, el comandante de las FDS, Mazloum Abdi, y el actual presidente, Ahmed Al-Charaa, rubricaron un acuerdo de gran alcance con la intención de reintegrar todas las instituciones civiles y militares de las zonas autónomas kurdas (entre las cuales se encontraban las propias FDS) al Estado central. Aquel pacto intentaba hacer un alto el fuego a nivel nacional. Sin embargo, los problemas técnicos y políticos sobre el proceso de la integración impidieron que pudiera llevarse a cabo de forma efectiva.
La acción directa de Emmanuel Macron no pretende únicamente la detención del fuego y las hostilidades de la guerra, sino que intenta rescatar la hoja de ruta política que se había consensuado casi hace un año y que ahora pende de un hilo. Exigiendo el retorno a las bases de los intercambios de marzo, Francia quiere evitar que continúe el descenso hacia otra guerra civil y que, en la delicada transición de la etapa post-Assad, los conflictos lleguen a confrontar violentamente a quienes han sido aliados estratégicos en la lucha contra el Estado Islámico. París quiere ofrecer un medio diplomático al régimen de Damasco sin desestimar la advertencia que transmite a Europa: no apoyará una estrategia estatal que quiera imponer la unidad por la fuerza.
