El primer viaje apostólico del máximo líder de la Iglesia católica, el Papa León XIV, marca el inicio de las actividades internacionales del Sumo Pontífice, que deja por primera vez su lugar físico en el Vaticano, para promover la fe y los valores cristianos alrededor del mundo. En ese sentido, ha destacado desde el inicio de la peregrinación, los objetivos de mantener la unidad entre todos los cristianos y la conciliación entre las iglesias hermanas como son la católica y la ortodoxa con sede en Turquía.
El Papa León XIV realiza una alabanza acompañado del Patriarca Bartolomé I
En el marco de su viaje apostólico, el Papa ha acudido a la Catedral Patriarcal de San Jorge de Estambul, donde en conjunto con el Patriarca Ecuménico Batolomé I, han elevado una alabanza a Dios, conocida como doxología, en la que afianzaron los lazos verdaderos de la humanidad por medio de la fe. Con esto, el Santo Padre, ha mostrado que la misión de la Iglesia católica que no es más que la expansión del amor de Dios a través de la práctica de las virtudes cristianas.
En ese sentido, no se aleja de la Iglesia ortodoxa, algo que fue reconocido también por el Patriarca, quien en el acompañamiento realizado mostró su agradecimiento por la asistencia del Sumo Sacerdote católico, quien anteriormente pidió por la estabilidad de las Santas Iglesias, llamando también a la unidad entre estas.
Declaración conjunta entre el Papa y el Patriarca, un llamado a la unidad cristiana
Tras finalizar los cánticos de cada uno de los líderes eclesiásticos y el intercambio de regalos entre ambos, pasaron a firmar la declaración conjunta que determina los acuerdos por medio de los que las Iglesias se unen, tal como lo hicieron hace 1700 años del Concilio de Nicea. El Papa León XIV recibió con beneplácito todos los obsequios de gran significación religiosa, al tiempo que entregó sendas representaciones de la fe católica al Patriarca Ecuménico.
Luego, ambos líderes pasaron a la firma de la declaración, un documento que inicia resaltando la importancia del Conciliio de Nicea, el momento histórico en el que todos los cristianos se unieron por la acción del Espíritu Santo y que hoy cobra una gran relevancia. En este documento se destaca la necesidad de que las Iglesias afronten los retos y la complejidad del mundo actual, haciéndolo unidos por la fe cristiana, en comunión plena.
Para ello, es vital que se mantenga el diálogo teológico que permita avanzar en propuestas y formas de alcanzar la paz. La declaración llama a dar testimonio de la fe a través de las acciones, buscando soluciones par lograr la tan ansiada paz en el mundo, un paz viva que se represente por el respeto entre todos los seres humanos.
La unidad de las Iglesias cristianas es un paso en el camino para la paz en todos los pueblos del mundo
El Papa León XIV y el Patriarca Bartolomé I, coincidieron en la preocupación por los conflictos y la tribulaciones que aquejan a los pueblos del mundo. En ese sentido, en conjunto hicieron un llamado a todos los líderes mundiales para que todas las guerras sean detenidas y el sufrimiento de los pueblos cese de forma definitiva.
El objetivo, expresado por los máximos representantes de las iglesias, lejos de ser el sincretismo o la confusión, es el de vivificar la paz por medio de la coexistencia de las religiones y las tradiciones. De esa forma, se manifestaron convencidos de que Dios está con la humanidad y la guía para hacer de este mundo un reino de la solidaridad y la justicia, cuidando de la creación que Dios nos ha confiado.
