De cara al próximo encuentro de las respectivas delegaciones en Omán, el secretario del Departamento de Estado reiteró la voluntad de diálogo de la administración de Donald Trump, que buscará tratar las radicales diferencias que la distancian del gobierno de Irán por vía pacífica.
La intervención de Estados Unidos en el conflicto de Irán
Desde el estallido de las protestas civiles que tomaron las calles de Teherán y otras localidades para manifestar su disconformidad con la política económica de los ayatolás y la represión que aisla cada vez más a la nación del resto del mundo, Estados Unidos mantiene bajo monitoreo constante la tensa situación en Medio Oriente.
Tras haber mediado con éxito en la guerra de la Franja de Gaza, con la firma del acuerdo de paz entre Israel y la Autoridad Palestina, el republicano hace gala de su omnipotencia y no dudó en adjudicarse el derecho de tutelar a países en situación crítica, como Venezuela o Cuba, ordenando intervenciones militares y medidas económicas orientadas a acelerar el colapso de los gobiernos.
En esta línea, una vez que salieron a la luz la escalofriante cifra de civiles iraníes fallecidos bajo represión estatal por ejercer su derecho a la libertad de expresión y exigir públicamente el derrocamiento del régimen que conduce Alí Jamenei, el paternalismo de Trump volvió a la carga para reiniciar las tensiones con la República Islámica.
Bajo la justificación de proteger los derechos y las libertades del pueblo que sufre en carne propia la violencia institucional, el norteamericano advirtió públicamente a las autoridades sobre su intención de tomar partido en el tenso clima nacional con el respaldo de sus fuerzas armadas.
Y, aprovechando las circunstancias para obtener un beneficio a su favor, condicionó la intervención militar a la firma de un acuerdo que restrinja la manipulación y el desarrollo de armas nucleares al gobierno islámico, por lo que ofreció a Jamenei sentarse a discutir pacíficamente en la mesa de negociaciones.
Como resultado de la presión, medios como Infobae y SwissInfo revelaron hoy que las delegaciones de EE. UU. e Irán compartirán un primer encuentro en Omán este viernes. En defensa de los intereses de Trump asistirá Steve Witkoff, quien tendrá la misión de estrechar lazos con el canciller Abás Araqchí.
Marco Rubio ratificó la disposición de Trump a dialogar
El funcionario, mano derecha del republicano en cuestiones de política exterior, se refirió a los tratos con Irán en su participación en la Reunión Ministerial de Minerales Críticos, evento de talla internacional que tuvo lugar en Washington este miércoles.
En defensa del carácter pacifista de la estrategia global de Trump, el secretario de Estado adelantó que Norteamérica exigirá a Irán revisar su política de manejo de armas y sus vínculos con el terrorismo como condición para avanzar en las conversaciones.
«Tendrá que incluir ciertas cosas, como el alcance de sus misiles balísticos, su patrocinio a organizaciones terroristas, el programa nuclear y el trato a su propio pueblo», sentenció. De esta manera, la potencia buscaría el desmantelamiento del aparato de seguridad y defensa iraní.
Y, a pesar de confirmar que Estados Unidos está listo para mantener un intercambio con la contraparte, el funcionario expresó sus dudas sobre la posibilidad de converger con las autoridades musulmanas. «No estoy seguro de que se pueda llegar a un acuerdo con estos tipos, pero vamos a intentar averiguarlo…», deslizó.
Críticas al plan estatal de los ayatolás
Rubio también se pronunció acerca de las fallas en el programa económico de la Revolución Islámica que derivaron en la crisis económica actual que agitó el levantamiento de las masas empobrecidas. Según explicó, el desacierto de los ayatolás radica en que priorizan el desvío de los recursos al financiamiento del terrorismo alrededor del globo, desperdiciando las riquezas de la nación.
