Durante los últimos años, la República Islámica de Irán ha estado envuelta en expresiones de descontento de su población en contra del régimen de los ayatolás. Recientemente, el pueblo iraní se ha hecho sentir, saliendo a las calles a protestar desde el 28 de diciembre de 2025 en Teherán, luego de que los comerciantes del Gran Bazar iniciaran las manifestaciones. Hasta ahora, las protestas continuan y el gobierno ha tomado medidas represivas, entre las que cuenta la supresión total de internet en el país.
Con la tensión al límite, Irán califica las advertencias de Washington como «incitación al terrorismo»
Las movilizaciones de los ciudadanos iraníes responden a un colapso del rial y una asfixiante inflación. Frente al descontento nacional, la respuesta del gobierno ha alternado entre concesión y mano dura, reprimiendo a los manifestantes. Al respecto, el presidente estadounidense, Donald Trump, se pronunció ante las drásticas medidas del gobierno, amenazando con golpear muy fuerte a los dirigentes de esa nación, si las represiones continúan.
En ese sentido el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Islámica de Irán ha emitido un comunicado oficial, en el cual rechaza rotundamente las declaraciones de Donald Trump y a la vez acusa a la administración de la Casa Blanca de estar llevando a cabo una guerra económica total contra a población civil. Dicho comunicado ha sido ampliamente difundido por los medios iraníes y las redes sociales del gobierno.
La diplomacia iraní, argumenta que es un acto contradictorio que Estados Unidos se presenta ahora como defensor de la población, al mismo tiempo que mantiene bloqueado el acceso a medicinas y bienes básicos a través de sanciones financieras.
«Quienes matan de hambre a los niños iraníes con sanciones no tienen derecho moral a hablar de sus vidas»
Expresa el comunicado en una de sus frases más duras.
El gobierno de Irán condena la injerencia de Estados Unidos
En el comunicado, la República Islámica de Irán señala que mantiene firme su posición ante cualquier intervención extranjera. Teherán ha dejado claro que no tolerará injerencias y que cualquier movimiento por parte de Estados Unidos será respondido para defender la soberanía, la independencia y la dignidad de su país.
Desde hace pocos días, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán, Esmaeil Baghaei, ha sido la voz encargada de transmitir la opinión del régimen hacia tales amenazas. En rueda de prensa, Baghaei desestimó la supuesta preocupación estadounidense por el pueblo iraní, calificándola como un acto de hipocresía flagrante y afirmando que el mandatario estadounidense solo está incitando al odio en la región.
Los detonantes dentro de la nación persa para el levantamiento popular
Para comprender la batalla entre las posiciones de Irán y Estados Unidos se debe hacer revisión a la situación actual del país. Grandes sectores de la población se han levantado desde el 28 de diciembre como respuesta a la crisis. Su moneda, el rial, se ha devaluado hasta el valor de 1,46 millones por cada dólar estadounidense, perdiendo cerca del 80% de su valor en solo un año.
El país ha alcanzado una inflación del 52% y el precio de los bienes ha subido más de un 70% interanual, afectando productos como el arroz, el aceite, el pollo y los huevos, que son esenciales para la población. Es por ello que, los comerciantes del Gran Bazar de Teherán, quienes dependen de la importación de estos productos fueron uno de los principales afectados.
De esta forma, los comerciantes bajaron las persianas e impulsaron una huelga, que posteriormente fue el detonante de todas las manifestaciones. A pesar del fuerte rechazo de la población ante el gobierno, el régimen ayatolá ha asegurado que el declive económico es un escenario fabricado desde Washington con la imposición de sanciones, dejando así de asumir sus responsabilidades ante las demandas de la población.
