Durante la tarde del viernes 9 de enero, el presidente Trump y miembros de su gabinete, incluidos el secretario de Estado Marco Rubio y el vicepresidente J.D. Vance, se reunieron con ejecutivos de alto rango de las principales compañías petroleras de EE. UU., en el marco de la intervención en Venezuela, el nuevo acuerdo sobre el petróleo anunciado por Trump, en el que su administración gestionará los ingresos por la venta de barriles y se realizará una inversión de 100 mil millones de dólares para impulsar la extracción de crudo en Venezuela.
Para J.D. Vance la intervención militar en Venezuela resultará en grandes beneficios para Estados Unidos
Luego de la reunión en la Casa Blanca que convocó a los funcionaios y los ejecutivos de las petroleras durante algunas horas, la prensa pudo hacer preguntas y cada uno de los participantes realizó una declaración sobre el estado de la cuestión, un balance de la situación en Venezuela y las proyecciones a futuro para el comercio de petróleo con el país sudamericano.
Aunque la acusación de que Maduro lideraba el cártel de Los Soles se ha desestimado (la denuncia ha cambiado, pero sigue acusado de estar vinculado al narcotráfico), Estados Unidos sigue sosteniendo que el mal que «envenena» a su pueblo es la droga proveniente del Caribe. Para Trump, esta era una de las razones principales para invadir Venezuela, junto con el interés por la infraestructura petrolera que fue expropiada a empresas estadounidenses por el chavismo.
En esa misma línea, el vicepresidente J.D. Vance sostuvo que la intervención en Caracas beneficiará considerablemente a los Estados Unidos: «la operación en Venezuela va a hacer que nuestro país sea más rico, va a hacer que nuestro país sea más poderoso, va a hacer que nuestro país sea más seguro, y va a llevar a la mayor reducción de muertes por sobredosis de opioides en Estados Unidos, una cosa increíble».
Además señaló que Donald Trump le ofreció múltiples salidas a Maduro, «pero fue muy claro durante todo este proceso: el tráfico de drogas debe cesar y el petróleo robado debe ser devuelto a Estados Unidos. Maduro es la persona más reciente en descubrir que el presidente Trump cumple lo que promete. En ese sentido, el discurso se alinea bastante con las declaraciones de Marco Rubio, acerca del pragmatismo de Trump.
Marco Rubio vinculó el tema del petróleo a la seguridad nacional
El secretario de Estado de la administración de Trump es una de las personas que más ha participado en la etapa posterior al operativo en Caracas. Según declaraciones del presidente, es él quien mantiene más contacto con Delcy Rodríguez para negociar los acuerdos comerciales y la situación gubernamentar en Venezuela.
En sus declaraciones luego de la reunión con ejecutivos del petróleo, señaló que en su opinión «todo lo que hace el presidente es pensando en el pueblo estadounidense» y que intervenir Venezuela era una cuestión de interés nacional y de seguridad nacional, porque no podían tener en su propio hemisferio «un país controlado por un narcotraficante procesado». También acusó a Maduro de «inundar» Estados Unidos con inmigración ilegal y de cooperar abiertamente con cárteles de drogas.
Los demás funcionarios presentes, como Chris Wright, secretario de Energía, señalaron el modo específico en que EE. UU. controlará la venta de petróleo venezolano, en base a demandas que la administración de Delcy Rodríguez deberá cumplir, ante el interés cauteloso de los CEOs de las empresas por la seguridad de las mismas en territorio extranjero. Para cerrar, Donald Trump señaló que están próximos a tomar una decisión sobre qué compañías petroleras ingresarán en Venezuela y fue contundente al afirmar: «vamos a cerrar el acuerdo», entre su administración y los ejecutivos petroleros.
