La jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, aseguró en su intervención durante la Conferencia de Seguridad de Múnich que se encuentran ante una oportunidad única para exigir mejores condiciones en las negociaciones de paz, garantizando que Moscú se encuentra en su momento de mayor debilidad militar y económica desde que inició el conflicto, aunque reconoció tener ciertas dudas sobre la voluntad de la parte rusa para poner fin a la guerra.
Seguir presionando a Rusia
A pocos días de que tenga lugar una nueva reunión trilateral entre representantes diplomáticos de Rusia, Ucrania y los Estados Unidos, y con la Conferencia de Seguridad que se está llevando a cabo en Múnich como escenario, la alta representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, volvió a afirmar que la Federación Rusa se encuentra en su momento de mayor debilidad desde el inicio de la operación militar terrestre que dio comienzo a la guerra en Ucrania.
Según la jefa de la diplomacia europea, en el contexto actual se abren nuevas posibilidades y una oportunidad única para fortalecer la posición ucraniana y endurecer las condiciones en futuras conversaciones de paz, señalando que podrían sumar medidas como la limitación del tamaño del Ejército ruso, un pago mayor de indemnizaciones por los daños materiales, la prohibición de amnistías por los crímenes de guerra cometidos y la devolución inmediata de los niños ucranianos que fueron trasladados a territorio ruso.
No hay que temer a Moscú
Durante su discurso, Kallas afirmó que Moscú «no es una superpotencia», ya que, a pesar de llevar «más de una década de conflictos» en la región del Donbás, las fuerzas rusas apenas han conseguido avanzar en sus objetivos estratégicos, pese a llevar cuatro años de guerra directa y a gran escala.
«Rusia apenas ha superado las líneas de 2014 a un coste de más de un millón de bajas», explicó la dirigente europea y añadió que «hoy Rusia está rota, su economía hecha pedazos, está desconectada de los mercados energéticos europeos y sus propios ciudadanos están huyendo».
En opinión de Kalla, el principal riesgo en el contexto actual es que la diplomacia rusa «gane más en la mesa de negociaciones» con Estados Unidos presente, que lo obtenido a través del avance de sus fuerzas. «Las demandas maximalistas de Rusia, como retener territorios conquistados, no pueden responderse con concesiones mínimas», aseveró.
Además, reiteró que aspectos del acuerdo de paz, como la limitación a los efectivos del ejército ucraniano, deben implementarse también para los rusos y que no puede haber «amnistía internacional para los crímenes de guerra». Por otra parte, ratificó la exigencia en relación a que «los niños ucranianos deportados deben regresar» y consideró que este conjunto de exigencias equivale a «lo mínimo que Rusia debería aceptar si la paz es su objetivo».
Rusia no quiere terminar el conflicto
A pesar de los avances en materia diplomática, Kallas reconoció que mantiene ciertas dudas sobre la voluntad de Rusia para alcanzar un acuerdo de paz efectivo. «Sospechamos que la paz no es su objetivo», advirtió y, por lo tanto, anticipó que Europa sigue con su estrategia de rearme a la par de sus aliados sin dejar de promover distintas iniciativas para «estabilizar la vecindad europea».
Durante su intervención, la funcionaria del bloque económico del viejo continente defendió la solidez de los valores europeos, duramente criticados desde algunos sectores de los Estados Unidos. «Frente a quienes dicen que existe una Europa decadente y ‹woke›, nuestra civilización no se enfrenta a ningún tipo de eliminación», sostuvo Kallas para luego agregar que los 27 miembros de la UE desean que el organismo «asuma un papel más fuerte en el mundo».
