El papa León XIV se ha manifestado hoy «profundamente afligido» por la tragedia ferroviaria que ha tenido lugar en el sur de España. El Sumo Pontífice envió un telegrama este 19 de enero en el que muestra su dolor al recibir la noticia del accidente producido en Adamuz, Córdoba, que ha causado, hasta el momento, al menos 39 muertos y decenas de personas heridas. En el mismo telegrama, el Santo Padre ha fijado también su oración para los fallecidos así como el «más sentido pesar» para las familias de las víctimas de la colisión.
Mensaje a la Iglesia y al pueblo español
El telegrama oficial, fue redactado en lengua española y va firmado por el Cardenal Secretario de Estado, Pietro Parolin. La carta fue dirigida institucionalmente a monseñor Luis Argüello, arzobispo de Valladolid y actual presidente de la Conferencia Episcopal Española. De esta manera se define de este modo el canal formal de condolencias con la iglesia local.
En el interior de su texto, León XIV no sólo busca ofrecer sufragios por el «reposo eterno de los difuntos», sino que también expresa explícitamente su cercanía espiritual para quienes han perdido a sus más cercanos en esta dolorosa realidad. Además del plano espiritual, la carta papal destaca una «viva solicitud» hacia los afectados, enlazando el luto con una expresión de consuelo y esperanza para la comunidad española marcada por la tragedia.
Aliento para los grupos de rescate
Consciente de la dimensión de la emergencia, el papa dedicó un apartado para distinguir y animar a aquellos que trabajan sin descanso en el lugar en que han tenido lugar los acontecimientos. En su carta, León XIV instó a los «grupos de rescate a perseverar en los esfuerzos de socorro y salvamento», dando así validez a la larga tarea de los servicios de emergencia y las fuerzas de seguridad por salvar vidas en el medio de los restos de los trenes accidentados.
Para concluir su comunicación diplomática y pastoral el mensaje confía a todos los afectados su «confortante bendición apostólica». En un gesto de acercamiento cultural y espiritual con el país, el Santo Padre atribuyó expresamente la intercesión de Nuestra Señora del Pilar, confiriendo esta bendición como un «signo de esperanza en el Señor Resucitado» para alimentar la fe de las familias y la nación en este tiempo de dolor.
Los detalles sobre el accidente en Adamuz
El accidente que ya motivó la reacción de su Santidad, ocurrió el domingo 18 de enero de 2026, en la tarde. Según los reportes, los vagones de un tren que viajaba hacia la capital, Madrid, descarrilaron en las vías contrarias y golpean a un tren que venía en sentido opuesto. Se estima que había un total de 400 pasajeros y personal de servicio a bordo de ambos trenes en el momento del impacto.
Hasta el momento, las autoridades españolas ya han comprobado la muerte de al menos 39 personas y advierten la posibilidad de que esta cifra sea superior, pues los servicios de emergencias han atendido a un total de 122 personas, de las cuales 48 permanecen ingresadas en un hospital.
Mientras las autoridades prosiguen la investigación técnica para intentar averiguar la causa de este accidente que ha llevado a un tren de viajeros a descarrilar con cerca de 400 personas a bordo, la Iglesia Católica acaba de movilizar su diplomacia para conmemorar el luto nacional de España. Invocando de forma expresa a la Virgen del Pilar, el Sumo Pontífice ofrece también no solo consuelo espiritual inmediato, tal como corresponde a la jerarquía católica, sino también un símbolo de identidad y una esperanza duradera para una nación que todavía está conmocionada por haber sido testigo de uno de los accidentes ferroviarios más graves de su historia reciente.
