Durante la reflexión del Ángelus que fue celebrado este domingo, el Papa León XIV dirigió su mirada pastoral hacia la tierra africana expresando de una manera notoria su preocupación ante las calamidades humanitarias de un lado y las calamidades climáticas del otro que afectan a una serie de regiones. Frente al público presente en la Plaza de San Pedro, el Pontífice unió su mensaje de carácter espiritual con una llamada a la paz urgente y a la cooperación internacional, es decir, el Santo Padre recordó que el compromiso cristiano no puede quedar desligado de la realidad global.
La crisis humanitaria y la violencia en la República Democrática del Congo
El primer punto de dolor señalado por el Pontífice corresponde a la situación existente en el este de la República Democrática del Congo, de la cual León XIV hizo eco de las «grandes dificultades que sufre la población» de dicha zona, la cual está obligada a huir de su propio país. Esto se debe a que se encuentra en una situación de violencia extrema. El Pontífice indicó que este éxodo forzado tiene como destino la república de Burundi, provocando así una «grave crisis humanitaria» en la frontera.
La situación en la zona es muy compleja y muy trágica. Pues a la inestabilidad provocada por el conflicto hay que añadir la furia de la naturaleza. En la noche del lunes al martes pasados, hubo un deslizamiento de tierra provocado por las fuertes lluvias que sacudieron una ciudad del este del país, esto provocó al menos 18 muertos. En medio de esta penuria, el Papa lanzó un llamamiento directo a los actores políticos y armados: «Recemos para que entre las partes en conflicto prime siempre el diálogo por la reconciliación y la paz».
Catástrofe climática en África del Sur
Sin dejar el continente, el Papa puso su mirada en las partes más meridionales, que han sido alcanzadas hace unos días por fenómenos climatológicos extremos. León XIV confió a sus oraciones a las víctimas de las inundaciones que han asolado en el sur de África en la actualidad.
Los informes explican que las intensas lluvias y las consecuentes inundaciones han acabado con la vida de más de cien personas. El Pontífice también se ha comprometido a rezar por las víctimas y la Iglesia expresó su cercanía con las naciones más golpeadas por este desastre, es decir, Sudáfrica, Mozambique y Zimbabue, que son los lugares donde la tragedia climática ha realizado su paso devastador.
La enseñanza del Bautista: Humildad ante la apariencia
Anticipándose a comentar la crisis internacional, León XIV basó su reflexión del Evangelio en la figura de Juan el Bautista, querido por la gente, pero despreciado por las autoridades. Él no sucumbió «en la menor medida» a la tentación del poder y la popularidad. Al reconocer a Jesús como el Cordero de Dios, Juan «reconoce su propia pequeñez y le da espacio a su grandeza», retirándose del lugar con alegría y humildad una vez cumplida su misión.
El Papa utilizó esta lectura bíblica para criticar la cultura actual de la imagen. En la actualidad la aprobación y la visibilidad son excesivas y dan lugar a estilos de vida «efímeros, engañosos y opresivos». León XIV invitó a los creyentes a «no dejarse enredar por esos sucedáneos de felicidad» y a no perder energías buscando «lo meramente aparente».
El Ángelus finalizó con una recomendación de tipo práctico para el cotidianeidad de los creyentes, pues León XIV exhortó a todos los que estaban allí a encontrar un instante de silencio cada día para rezar y pensar. También animó a «ir al desierto» para entrar en contacto con el Señor, lejos de lo superficial.
