Durante su alocución en la habitual misa del Ángelus dominical, el papa León XIV reconoció su creciente preocupación por el devenir de los acontecimientos y el incremento de las hostilidades en Medio Oriente, e hizo un llamado a los líderes y naciones involucradas a que prime su sentido de la responsabilidad para poder evitar que la crisis escale a un punto de no retorno.
Llamado a la paz desde el balcón del Palacio Apostólico
Entrando en el segundo día de conflicto activo en la región de Medio Oriente, el papa León XIV dirigió la tradicional oración del Ángelus dominical desde el icónico balcón del Palacio Apostólico, ante una multitud de fieles que se congregó en la plaza de San Pedro para poder escuchar en vivo las palabras de su líder espiritual.
Durante su intervención, la figura principal de la Iglesia Católica reconoció que observa «con profunda preocupación todo lo que está ocurriendo en Medio Oriente y en Irán en estas horas dramáticas» y señaló que «la estabilidad y la paz no se construyen con amenazas recíprocas ni con armas que siembran destrucción y muerte», sino que se construye «a través de un diálogo razonable, auténtico y responsable».
En este sentido, el obispo de Roma convocó a los dirigentes de los países implicados en el conflicto, sin nombrarlos directamente, a aceptar la «responsabilidad moral» de frenar la escalada bélica y buscar una salida diplomática al conflicto.
«Ante la posibilidad de una tragedia de proporciones enormes, dirijo a las partes implicadas un encendido llamamiento a asumir la responsabilidad moral de detener la espiral de la violencia antes de que se convierta en una vorágine irreparable», exhortó León XIV, acompañado por los aplausos que llegaban de cada rincón de la icónica plaza pontificia.
«Que la diplomacia encuentre su papel y se promueva el bien de los pueblos que anhelan una convivencia pacífica fundada en la justicia», agregó justo antes de pedir que lo acompañen en sus oraciones por la paz.
¿Superado el punto de no retorno?
Las declaraciones del papa León XIV tuvieron lugar apenas 24 horas después de iniciados los ataques de los Estados Unidos y el Estado de Israel contra varios objetivos estratégicos, con el objetivo de derrocar al régimen iraní, y que se cobró la vida del ayatolá Ali Jamenei, quien ocupó el rango de líder supremo de la República Islámica por 36 años.
La noticia del asesinato de Jamenei hace pensar que el «punto de no retorno» ya habría sido superado, y que la escalada bélica en Medio Oriente no hará más que empeorar en los próximos días. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Teherán, Ali Larijani, aseguró que sus fuerzas responderán a los atacantes con una contundencia «nunca antes vista».
Por su parte, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, anticipó que los ataques contra Irán, además de continuar hasta que se consolide la caída total del régimen de los ayatolás, serán con «una fuerza nunca antes vista», ante la posibilidad de que las fuerzas iraníes respondan con una ofensiva total para vengar el asesinato de su líder.
La Guardia Revolucionaria en movimiento
Desde que inició la escalada, la Guardia Revolucionaria Islámica, el cuerpo de élite del ejército iraní, anunció que lanzarán ataques contra 27 bases militares estadounidenses ubicadas en distintos países de la región. La nación persa ya lanzó una cantidad considerable de drones y misiles contra países como los Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Bahréin, Kuwait y el Kurdistán iraquí, entre otros aliados de los Estados Unidos.
No obstante, las autoridades iraníes han intentado justificar sus operaciones de represalia, argumentando que los ataques no apuntan contra las naciones vecinas de Medio Oriente, sino contra las bases militares extranjeras estacionadas dentro de sus territorios.
