Alí Jamaneí aseguró a través de un mensaje en sus redes sociales que las manifestaciones y protestas, a las que calificó como actos de «sedición», ya fueron sofocadas y se encuentran bajo control. Al mismo tiempo, apuntó contra el gobierno de los Estados Unidos, particularmente contra la figura de Donald Trump, a los que señaló como principales responsables de todas las víctimas fatales y daños materiales derivados de la protesta social iraní de las últimas semanas.
La culpa es de Estados Unidos
El clima de inestabilidad y tensión social dentro de la República Islámica de Irán, que lleva instalado en todo el país desde hace ya varias semanas, sigue cobrándose la vida de los manifestantes contra el régimen, mientras las autoridades intentan sin mucho éxito recuperar el control de las calles y lo que se transmite a través de las redes sociales, a partir de un bloqueo total al acceso a internet dentro del territorio iraní.
En este sentido, el líder supremo de Irán, Alí Jamaneí, no solamente dio por terminado el conflicto social dentro de su país, asegurando haber derrotado a los enemigos internos de su régimen, sino que también señaló al gobierno de los Estados Unidos, particularmente al presidente Donald Trump, como principal y único responsable de las víctimas fatales y daños materiales durante lo que calificó como actos de «sedición».
El régimen iraní no cede
A través de un mensaje divulgado durante una actividad de carácter religiosa en la capital, Teherán, y difundido por las cuentas oficiales del líder supremo iraní en distintas plataformas virtuales, Jameneí afirmó que «consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní».
Según la principal autoridad política y religiosa del país islámico, las protestas y manifestaciones que se vieron a lo largo y ancho del territorio iraní «fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán». El mandatario explicó que, a diferencia de otras ocasiones, la Casa Blanca no se limitó a intervenir por medio de periodistas o políticas de segundo nivel.
«La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con nuestro apoyo militar», explicó.
El mandatario iraní fue más allá y denunció la participación de agentes de los servicios de inteligencia tanto de Estados Unidos como del Estado de Israel, cuya misión fue provocar y fomentar la protesta social activa dentro de Irán, influenciando tanto en la opinión pública local como en la mirada internacional del estallido social.
Jameneí afirmó que «no llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense» y aseguró que «Estados Unidos debe rendir cuentas». Al mismo tiempo, reconoció que «la situación económica no es buena, la gente del pueblo lucha por su sustento», y llamó a los funcionarios de su administración a trabajar con mayor seriedad y ampliar sus esfuerzos.
800 ejecuciones suspendidas
Habiendo pasado más de 20 días desde que iniciaron las protestas en Irán, la organización de derechos humanos Human Rights Activists (HRANA), radicada en los Estados Unidos, denunció al régimen iraní por la ejecución de al menos 52 personas en 42 centros de detención distintos entre el 5 y el 14 de enero.
Siguiendo este lineamiento, el presidente Donald Trump afirmó en una conferencia de prensa que «Irán canceló el ahorcamiento de más de 800 personas» y, a través de una publicación en Truth Social, agregó: «Respeto enormemente que todos los ahorcamientos programados, que debían tener lugar ayer (más de 800), hayan sido cancelados por los líderes iraníes. ¡Gracias!».
