El estado de tensión entre el otro lado del Atlántico ha llegado a su culminación este fin de semana. Los principales líderes de la Unión Europea han dado la espalda a las propuestas de Donald Trump sobre Groenlandia y han hecho declaraciones para defender a Dinamarca de las amenazas económicas. Macron, por un lado, junto con la presidenta de la comisión, Ursula Von der Leyen, confirman públicamente que el grupo no cederá ante la intimidación y se mostrará cohesionado frente a la amenaza de aranceles.
Francia establece una línea roja: «La intimidación no nos va a afectar»
El presidente francés Emmanuel Macron se encargó de ejercer la respuesta política con un mensaje de máxima contundencia. En una declaración publicada en el comunicado oficial en la red social X, Macron se atrevió a sostener que «las amenazas arancelarias no son aceptables y no deberían tener lugar en el contexto actual». El jefe del Estado advirtió que si estas restricciones económicas se llevan a cabo, «los europeos reaccionarán de manera unida y coordinada» para garantizar así el respeto por la soberanía europea.
El líder francés no vaciló en vincular la participación militar francesa en el Ártico con una de las piedras angulares del derecho internacional. Explicó que Francia decidió participar en el ejercicio organizado por Dinamarca en Groenlandia porque «está en juego la seguridad en el Ártico y en los confines de nuestra Europa». Para el país galo, tal opción está unida al mismo lazo del compromiso ante la Carta de las Naciones Unidas que sirve de guía ante su apoyo a Ucrania, ya que este se centra en la defensa de la soberanía y de la independencia de las naciones. «La intimidación jamás nos va a influir, ni en Ucrania, ni en Groenlandia, ni en ningún lugar de nuestro mundo cuando nos veamos envueltos en este tipo de situaciones», resolvió el hombre que dirige la política exterior francesa.
Bruselas y la «peligrosa espiral descendente»
Por su parte, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, rompió el silencio tras la firma del acuerdo del Mercosur para poner de manifiesto la «completa solidaridad» de la UE con el Reino de Dinamarca y el pueblo de Groenlandia. Von der Leyen enfatizó que la integridad territorial y la soberanía son principios básicos del orden internacional y de indudable importancia para la comunidad internacional.
La responsable de la postura de la Comisión Europea salió al paso de los ataques de Washington, defendió el fundamento de las maniobras militares en la zona e incluso aclaró que el ejercicio danés era «pre-coordinado», que se hacía con aliados y que viene motivado por la necesidad de aumentar la seguridad en el Ártico, asegurando que «no representa una amenaza para nadie». En cuanto a la guerra comercial, frespondió: «Los aranceles socavarían las relaciones transatlánticas y generarían una peligrosa espiral descendente». La dirigente recalcó que el diálogo sigue siendo importante, en referencia al proceso abierto la semana pasada con el Reino de Dinamarca y EE. UU., aunque insistió en que Europa estará «comprometida con la defensa de su soberanía».
Un chantaje en medio del libre comercio
La ofensiva arancelaria de Trump intentó eclipsar un momento clave para la diplomacia europea: la firma del acuerdo comercial entre la Unión Europea y el Mercosur en Paraguay. Desde Asunción, el presidente del Consejo Europeo, António Costa, confirmó que ya está coordinando «una respuesta del conjunto de los Estados miembros». El presidente estadounidense considera que la posición europea supone un riesgo para la seguridad mundial, pero Europa se aferra a la Carta de la ONU. El escenario parece quedar listo para una posible disputa comercial.
