El Consulado de Estados Unidos en Múnich ha dado a conocer que el Secretario de Estado, Marco Rubio, aterrizó en Alemania. El jefe de la diplomacia estadounidense ha llegado a la capital alemana para presidir la representación de su país en la Conferencia de Seguridad de Múnich junto a los líderes mundiales que participan en este foro de primer nivel.
Cambio de estilo: de la confrontación de Vance al pragmatismo de Rubio
A su llegada, Rubio fue saludado por el Encargado de Negocios Meltzer. Su principal objetivo en el encuentro, que se alargará hasta el domingo, es mantener la presión sobre Europa en cuestiones de defensa, libertad de expresión y cohesión transatlántica, en una situación heredada de las tensiones generadas por Washington y sus aliados de aquel continente. El Consulado se mostró orgulloso de ayudar a la delegación en la consecución de los objetivos de política exterior y de seguridad de los Estados Unidos.
La Casa Blanca espera que la presencia de Rubio marque un tono menos combativo que el del año pasado, cuando el vicepresidente JD Vance puso de vuelta el lado negativo de las políticas europeas sobre inmigración y libertad de expresión, incluso mostró afinidad con los partidos de extrema derecha como el AfD alemán. Al contrario del año pasado, Vance no asistirá al foro porque acababa de terminar una visita a Armenia y Azerbaiyán.
Rubio, que es el que se encuentra en la posición de ser un político menos ideológico, asumirá la tarea de poder representar el diálogo con los aliados, pero Washington sigue manteniendo firme su exigencia de una mayor participación europea en defensa. Antes de partir, el Secretario marcó, por cierto, la pauta de su misión con la declaración ante la prensa: «Vivimos en una nueva era en la geopolítica, y va a requerir que todos nosotros revisemos cómo se ve eso y cuál va a ser nuestro papel».
Tensiones geopolíticas y el «Consejo de Paz»
El viaje ocurre en un contexto de crisis de confianza, provocado por recientes controversias políticas, como las exigencias de Donald Trump sobre la compra de Groenlandia, aunque durante el Foro de Davos el presidente amainó con esas amenazas. Desde su retorno a la gobernanza, Trump ha definido Europa como un continente regulado en exceso y muy escaso en «auto-confianza».
La actividad desarrollada en Múnich se detiene sobre la guerra de Ucrania, la relación con Moscú y el futuro de la unidad transatlántica. Por otro lado, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, ha expresado su deseo de reiniciar negociaciones con Vladimir Putin, pero por ahora el contacto se da solo entre Washington y Moscú. Estas reuniones también se producen a escasas semanas de la primera reunión del denominado «Consejo de Paz» que Trump ha convocado para el 19 de febrero en Washington, un organismo que podría llegar a competir con la propia Organización de las Naciones Unidas en el tratamiento de conflictos.
Libertad de expresión, alianza con Europa Central
Uno de los temas más delicados de la agenda será la libertad de expresión. Rubio viaja acompañado de Sarah Rogers, subsecretaria de Estado para diplomacia pública y reconocida antagonista de las políticas de la Unión Europea en materia de regulación de grandes tecnológicas y de desinformación, circunstancias que los Estados Unidos consideran adversas para la libertad de expresión.
Tras su participación en la conferencia, la agenda de Rubio incluye una gira por Eslovaquia y el país vecino, Hungría. Ambos están gobernados por líderes nacionalistas que cuentan con el apoyo político de Trump, lo que pone de manifiesto el interés de Washington por intensificar sus lazos con gobiernos del mismo signo en Europa Central a la vez que intenta redefinir su relación con el resto del bloque.
