Al tanto de los acontecimientos en su país, María Corina Machado no dudó en hacer llegar sus condolencias a la familia de Omaira Navas, madre del periodista detenido por la dictadura chavista y recientemente liberado, Ramón Centeno. La Nobel de la Paz aprovechó las circunstancias para reflexionar sobre el impacto de la tortura sistemática del régimen, que convierte en víctimas a familiares y allegados de presos políticos y perseguidos.
María Corina, abanderada internacional de la oposición
Luego de participar, el 15 de enero, de un exclusivo encuentro con Donald Trump en la Casa Blanca, María Corina Machado se irguió como la principal representante de los miles de venezolanos que se resisten a continuar bajo el yugo de la heredera de Maduro, Delcy Rodríguez.
Con el título de embajadora internacional de la paz, certificado por la academia noruega, la activista no dudó en utilizar su poder para comunicar, más allá de las fronteras de su nación, su mensaje en defensa de la libertad y la democracia, y para reclamar su lugar y el de su compañero de fórmula, Edmundo González Urrutia, como los respectivos presidente y vicepresidenta de la República Bolivariana.
Sin embargo, grande fue la sorpresa del mundo al anoticiarse de la decisión de Trump, autonombrado tutor del país ante la ausencia de Nicolás Maduro, quien aprobó la continuidad de Rodríguez al mando del Palacio de Miraflores, tras argumentar que Corina no cuenta con el respeto suficiente de sus coterráneos.
Pese a ello, la determinación de la exdiputada la llevó a aterrizar en Washington para transmitir al mandatario republicano, en primera persona, las principales preocupaciones de la oposición de cara a la transición, ocasión en la que tampoco dudó en cederle su Nobel para satisfacer uno de los anhelos más grandes del líder.
Superada la instancia, y como parte de su agenda internacional, Machado ofreció una entrevista al medio español ABC, en donde dejó en claro que ella participará activamente de la construcción de un futuro en libertad junto a miles de venezolanos.
Asimismo, defendió la legitimidad de los resultados electorales del 28 de junio de 2024, que la consagran, junto a González, como autoridades máximas del país, a la vez que expresó que espera que el mandato de Rodríguez llegue a su fin pronto, dado que embandera valores comunistas y fascistas que distan de representar el proyecto nacional actual.
Sus palabras a la comunidad damnificada por la persecución política
Haciendo eco de la principal preocupación del pueblo venezolano en estos momentos, que es la liberación de los más de 800 presos políticos que permanecerían aislados en las celdas de los centros penales estatales, Corina utilizó sus redes sociales para referirse a la situación.
Al igual que Edmundo González, la activista replicó la noticia del fallecimiento de la madre de uno de los presos de Maduro, que pereció luego de 4 años de atestiguar la tortura ejercida sobre su hijo. Y, junto al nombre de Omaira Navas, María Corina recordó a Yarelys Salas y Carmen Dávila de Yéspica, otras dos madres que «fallecieron durante esa espera que se les hizo infinita».
«Estas madres estuvieron en vigilia, frente a los centros de tortura del régimen, a la espera de un último acto de justicia», recordó, como un fragmento representativo de las últimas horas que vive la turbada nación, a la expectativa de presenciar la liberación de los cientos de inocentes.
Y, en respuesta a las desoladoras circunstancias, prometió elevar sus oraciones y pidió a sus compatriotas unir fuerzas en un solo grito de justicia para que las denuncias «den la vuelta al mundo» y la violencia del régimen se transparente.
El recuerdo de los fallecidos
En el mismo mensaje, la política evocó el recuerdo de los 8 detenidos cuyo deceso fue confirmado mientras permanecían bajo custodia del Estado, como un recordatorio de que el régimen no solo priva a sus opositores de la libertad, sino que acaba con sus vidas en una espera cada vez más prolongada, mientras los obliga a subsistir en «condiciones deplorables».
