Con una jornada que modificará el mapa económico del mundo, el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Unión Europea han conseguido culminar un capítulo diplomático de más de 25 años. Después de años de intensas negociaciones, ambos bloques han celebrado el acierto de firmar un acuerdo comercial en el Banco Central de Paraguay, en Asunción. La selección de la sede del mismo no ha sido casual, ya que el mismo ha sido el escenario fundacional del bloque sudamericano el 26 de marzo de 1991, al firmar los presidentes de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay el Tratado de Asunción.
Un contexto de gran oposición política y discursos a la altura de la contención
El anfitrión del acto, el presidente paraguayo Santiago Peña, fue el encargado de la apertura, calificado como un «día histórico» y un anhelo y deseo largamente esperado por los pueblos que habitan una y otra orilla del Atlántico. Durante su intervención, Santiago Peña realizó un saludo especialmente cariñoso para su par argentino, del que se refirió como «querido amigo Javier Milei». No obstante, el instante de unidad protocolar tuvo sus quiebres, cuando el presidente paraguayo agradeció a su par brasileño Lula da Silva, como uno de los principales propulsores del acuerdo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró un honor estar en un espacio que «acumula historia». Sudamérica envía un fuerte mensaje al mundo mediante la elección de la integración. La dirigente europea citó al autor Augusto Roa Bastos y enfatizó que ambos bloques cuentan «con cultura y valores», pero también la realidad de cuidar nel entorno.
Un mercado de 780 millones de personas
Más allá de la política, las cifras del acuerdo son brutales. El tratado cubre un mercado de entre 745 y 780 millones de personas e implica un proceso de eliminación de más del 90% de los aranceles sobre el comercio bilateral. El intercambio entre los bloques ya se sitúa en un volumen de más de 111 000 millones de euros/año, cifra que aumentará notablemente con las nuevas reglas de juego. Para los países del Mercosur, particularmente para Argentina, lo positivo se centra en el agro. Se prevén mejoras en el acceso al mercado de productos clave como carne de vacuno, soja, cereales, azúcar, arroz y miel, y en minerales estratégicos.
Desde el viejo continente, el acuerdo beneficiará especialmente a los sectores industriales más poderosos, como la automoción, las máquinas, el sector químico o el farmacéutico. La Comisión Europea estima que las empresas del bloque podrían ahorrarse hasta 4000 millones de euros por año en derechos de aduana gracias a la eliminación de tarifas.
La destacada ausencia y el futuro del acuerdo
Pese a la magnitud del evento en cuestión, la imagen institucional tuvo una ausencia notoria: la del presidente de Brasil, Lula da Silva. Siendo uno de las principales locomotoras del proceso de negociación, Lula no acudió a la Ciudad de Asunción y lo sustituyó el canciller Mauro Vieira. Las fuentes oficiales declararon que la firma se programó en un principio a nivel de ministros y posteriormente a nivel de presidentes, justificando así las razones de la no asistencia de Lula, quien esta semana mantuvo reuniones con el liderazgo político europeo en la Ciudad de Río de Janeiro. Vieira, en la representación del país sureño, destacó la «dimensión histórica» del pacto.
La firma en Asunción es un hecho importante, pero no es el fin del camino. El texto del acuerdo no tendrá entrada en vigor de inmediato: ahora debe enfrentarse al complicado proceso de la ratificación misma, tanto en el Parlamento europeo, como en los congresos de los diversos Estados miembros del Mercosur. En Europa, el tratado se enfrenta a resistencias importantes en Estados miembros con fuertes sectores agrícolas, como Francia o Irlanda.
