El canciller alemán, Friedrich Merz, ha inaugurado este viernes la Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC 2026) en el Hotel Bayerischer Hof mediante un discurso de carácter realista y de advertencia frente a la inestabilidad global. Ante decenas de líderes mundiales, el mandatario alemán ha declarado que Europa ha realizado un cambio de mentalidad radical: «Ahora, cambiamos el interruptor en la cabeza. Hemos entendido que, en la época de las grandes potencias, ya no está garantizada nuestra libertad».
El fin del orden unipolar y el juego de las grandes potencias
En su discurso de apertura, Merz estableció un entorno internacional en clave de gran política, caracterizando a esta última como «rápida, dura e imprevisible». Para el canciller, las grandes potencias temen sus propias dependencias, pero utilizan las ajenas cuando les interesa sin ningún pudor, lo que constituye un «juego peligroso», primero para las pequeñas naciones, pero en principio también para las grandes.
El político germano sentenció que el orden unipolar que había surgido con el desplome del Muro de Berlín ha llegado a su término. Dijo que el afán de liderazgo de Estados Unidos está cuestionado, sino incluso ha llegado a perderse del todo, abriendo paso a un mundo que se escapa de un orden de espíritu normativo hacia un ámbito de influencias, un contexto de actitudes donde los países democráticos «chocan contra los límites de su capacidad de actuación».
Un llamado a reparar el vínculo transatlántico
Consciente de las tensiones recientes entre los europeos y la administración del presidente Donald Trump, Merz hizo un llamamiento explícito a los estadounidenses para que reparen el vínculo entre Europa y los Estados Unidos. Cambiando al inglés para dirigirse a los «amigos» estadounidenses, hizo una exhortación «Reparemos la confianza transatlántica, reavivémosla juntos».
El alentador llamamiento se da en un momento clave, en el que los promotores de la conferencia han descrito el sistema internacional posterior a 1945 como «en vías de destrucción», lo que da cuenta de la creciente ansiedad que siente toda Europa ante la cambiante situación geopolítica. La cumbre de este año se dibuja como una prueba de unidad en la alianza occidental. Los vínculos transatlánticos y el aumento del gasto en defensa están en el punto de mira.
Ucrania, defensa y la agenda de la cumbre
La agenda del encuentro contiene asuntos muy relevantes como el futuro de las relaciones de la UE y de EE. UU., y, también la guerra de Ucrania. El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, que estuvo presente en los actos paralelos, antes de su intervención del sábado, había ya saludado el lanzamiento de una línea conjunta ucraniano-alemana de producción de drones, y subrayó el interés que ha mostrado Ucrania en cooperar en materia de defensa.
El secretario general de la NATO, por su parte, Mark Rutte, prevé que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, haga presión sobre los aliados europeos para que asuman un mayor liderazgo en el seno de la alianza. La cumbre, además de Merz, contará con intervenciones del presidente francés, Emmanuel Macron, y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y se abordarán también tensiones en Oriente Próximo, Irán, así como Groenlandia.
Friedrich Merz ha marcado el tono de la MSC 2026 con un diagnóstico severo: el orden unipolar ha terminado y la libertad de Occidente ya no está garantizada en esta nueva era de grandes potencias. Ante un escenario global que describió como «rápido, duro e impredecible», el canciller alemán instó a reparar la confianza transatlántica con Washington, advirtiendo que las democracias chocan hoy contra sus límites. Su mensaje final es un llamado urgente a la unidad para evitar la destrucción del sistema internacional.
