Ha transcurrido casi un mes desde el pasado 30 de noviembre, cuando ocurrieron las elecciones presidenciales en Honduras, para escoger el sucesor de la actual mandataria, Xiomara Castro tras acabarse su período en este 2025. Desde entonces, el país se ha mantenido en una espera interminable. Ante esta situación, varios medios y organizaciones, se han pronunciado a favor de conocer los resultados del proceso de escrutinio de los votos.
La OEA emite un comunicado que transmite la preocupación de millones y asegura que seguirá el proceso de cerca
Tal es el caso que, desde la Organización de los Estados Americanos (OEA), este 22 de diciembre, el secretario general, Albert Ramdin, se pronunció de manera contundente y decisiva para exigir al Consejo Nacional Electoral de Honduras el escrutinio total de los votos y la proclamación de un ganador. Esto, en medio de un escenario crítico, donde la presidenta del CNE se ha visto obligada a solicitar públicamente una presencia reforzada de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional en el Instituto Nacional de Formación Profesional.
El comunicado, emitido desde la sede de la organización en Washington D.C., enfatizó la necesidad de procesar cada acta en un estricto apego a las leyes de Honduras. Asimismo, subrayó que la incertidumbre prolongada no beneficia a nadie y, por el contrario, erosiona la confianza pública en las instituciones, un pilar que en Honduras ya se encuentra frágil, tras las crisis electorales del pasado.
El secretario general, Albert Ramdin, fue categórico al solicitar garantías plenas, con las que el proceso de conteo final debe ser rápido e inobjetable. Este proceso electoral está siendo visto de manera amplia por la comunidad internacional, no solo por la relevancia que tiene en el contexto reciente del país, sino porque cualquier error en esta etapa final podría ser utilizado como munición para deslegitimar toda la estructura democrática.
El temor a la repetición de un episodio violento similar a 2017
El próximo 30 de diciembre es una fecha clave para la revelación de la totalidad de los votos, ya que se trata de la fecha límite establecida en la Constitución para que las autoridades electorales declaren oficialmente a los candidatos ganadores de la contienda presidencial, legislativa y municipal. Es por ello que, la intervención de la OEA pretende emitir la alerta para desactivar una bomba de tiempo política en Honduras.
Detrás de la exigencia y comunicados oficiales se halla el pueblo de Honduras, que acudió a votar el pasado 30 de noviembre con la esperanza de definir su futuro y el de toda la nación. Sin embargo, la demora en los resultados oficiales ha estado generando una atmósfera de ansiedad colectiva, la gente en las calles de Tegucigalpa y San Pedro Sula mantiene conversaciones no solo en torno a la espera de los resultados, sino en cuanto a saber que su voz fue escuchada.
Dentro de la escena, la Misión de Observación Electoral de la OEA (MOE), encabezada por el excanciller paraguayo Eladio Loizaga, ha sido de suma importancia. La misión, ha reconocido abiertamente la existencia de atrasos importantes y fallos técnicos que han entorpecido el sistema de transmisión y procesamiento de datos. Sin embargo, ha aclarado que hasta el momento no se han encontrado indicios de dolo o manipulación fraudulenta intencional.
Estas declaraciones, resaltan que el motivo de la gran demora, son ineficiencias severas que deben ser corregidas de inmediato. Esta distinción entre ineficiencia y fraude, es el hilo delgado del que pende la paz social de Honduras. Pese a las acusaciones de parte de sectores políticos para tildar la lentitud como producto de un fraude, la OEA ha intentado mantener la calma técnica, instando a actuar con responsabilidad y con respeto.
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