La Organización de las Naciones Unidas (ONU) emitió una actualización respecto a su Programa ONU-REDD, destinado a la reforestación y el financiamiento del cuidado de bosques en el mundo. En su cuenta de X, advirtieron que se necesita financiamiento para llegar a la meta que permitiría gestionar las áreas forestales protegidas y evitar la deforestación. En concreto, estiman que requieren US$32 000 millones anuales solo para esta tarea y avanzan con su campaña.
Baja financiación
Según el informe «State of Finance for Forests 2025», publicado por la ONU, la baja financiación en el sector genera que otras inversiones sigan dañando los ecosistemas boscosos. En cuanto a monto de dinero, señalan que US$8900 millones fueron recibidos por empresas vinculadas a la deforestación, según datos del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).
A esto se suma, dentro del mismo estudio, se establece que los subsidios agrícolas calificados como dañinos para el medioambiente superaron los US$406 000 millones en 2023 y se habrían incrementado en los años posteriores.
La preocupación forestal de la ONU
La campaña «Invierta en bosques» de la ONU está firme y publicaron la necesidad de cubrir los US$32 000 millones anuales para proteger la naturaleza en áreas protegidas. Pero el PNUMA, con su estudio pormenorizado, determinó que la inversión debe más que triplicarse, de US$84 000 millones a US$300 000 millones para 2030. El informe va más lejos y señala que para 2050 la cifra debería ascender a US$498 000 millones para mantener a salvo los bosques.
La preocupación va todavía más a fondo según el comunicado de la ONU, que señala que el 91 % del financiamiento forestal en 2023 provino de entidades públicas y solo el 9 % fue destinado por el sector privado a nivel mundial para la protección de estos ecosistemas. En paralelo, estas empresas financieras privadas fueron las emisoras de los créditos y ayudas a empresas con alto riesgo de deforestación que ascienden a un total de US$8900 millones.
De este modo, como solución primordial, el PNUMA y la ONU retomaron las metas establecidas en los Convenios de Río sobre cambio climático, biodiversidad y degradación de la tierra como objetivo. Pero señalaron que las soluciones deben expandirse a 1000 millones de hectáreas para 2030. Como sucede con la inversión, para 2050 se tendría que incrementar de manera drástica: hasta 1800 millones de hectáreas.
Y el consejo principal que deriva de esta aplicación de las metas ambientales a nivel global tiene que ver con que el 80 % de la nueva superficie tendría que estar cubierta por medidas de área protegida y prevención de la deforestación, lo que elevaría el monto a US$32 000 millones anuales, según la ONU-REDD. Aunque la cifra parece elevada, desde la misma ONU indicaron que lo ponen como «una cifra conservadora» y que podría escalar sin problemas.
Un punto destacado y que alarma para el futuro de la implementación de las políticas tiene que ver con que 31 países con bosques tropicales destinaron US$12 900 millones al cuidado de los ecosistemas forestales, lo que representa el 17 % del gasto público local en la materia, lo que resulta insuficiente para el cuidado de las comunidades locales que viven en estos lugares y traen beneficios para el agua local.
Detalles de las inversiones
El cuidado forestal quedó también desmenuzado en el informe del PNUMA correspondiente al 2025 y, de los fondos públicos, el 96 % (US$75 000 millones) corresponde a aportes de gobiernos nacionales, mientras que el porcentaje restante es de financiamiento público internacional.
Como contrapartida, aparece el dinero destinado por el sector privado para el cuidado de los bosques, que alcanzó US$7500 millones, que quedaron repartidos entre cadenas de suministro de materias primas certificadas, mercados de carbono e inversiones de impacto.
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