Este domingo, el Papa León XIV se ha asomado a la ventana del Palacio Apostólico del Vaticano, para bendecir a los presentes y dar la acostumbrada oración mariana del Ángelus. De manera especial, pues el día de hoy se da inicio al Año Litúrgico. Una fiesta de la Iglesia, que se representa mediante el Bautismo, un sacramento por el cual recibimos a Cristo como Verbo y nos hacemos católicos.
Dios está entre nosotros hecho Verbo
El Papa León XIV desde que inició su pontificado ha sido insistente en temas como la paz y la comprensión de que Cristo es guía como un hecho vivo entre los seres humanos. En ese sentido, el día de hoy aprovechó la ceremonia del Bautismo para recordar que la vida cristiana debe ser una acción permanente en la que cada persona sea testigo del Don que recibe mediante el Bautismo.
En ese orden de ideas, el Papa León XIV señala que Dios no es ajeno a las esperanzas y aflicciones de los hombres, al contrario participa activamente en cada uno mediante la sabiduría y el amor. Igualmente, destacó que Cristo es la presencia de Dios para llevar a cabo su «proyecto de amor para toda la humanidad.»
Destacó en esta reflexión que Jesús se bautizó no porque le hiciera falta la gracia del Padre sino para revelar a todos la infinita misericordia de Dios, que nos acoge en su Iglesia. Por consiguiente, quienes reciben el sacramento del Bautismo se hacen hermanos y hermanas en la fe, para dar testimonio vivo y demostrar con coherencia en los actos que Dios está presente en la vida de la humanidad.
En medio de la ceremonia del Bautismo, el Papa León XIV convoca a la reconciliación
Minutos antes de salir ante los fieles que se encontraban en la Plaza San Pedro, el Papa León XIV, realizó una ceremonia en la Basílica, en la cual bautizó a varios niños de distintas nacionalidades. En este acto recordó que el significado del Bautismo es contar con la Luz de Cristo en los momentos oscuros de la vida y un «signo sagrado» que nos abre las puertas del cielo.
Asimismo, al finalizar la oración del Ángelus, el Sumo Sacerdote brindó una bendición especial a esos niños y niñas que fueron bautizados, recordando y bendiciendo también a todos aquellos que nacen en condiciones difíciles. En ese momento no solo mencionó a quienes nacen con condiciones especiales, sino a todos los que han nacido en regiones donde el conflicto es la cotidianidad, como Gaza y Ucrania.
Es momento para la paz
El Papa, en su reflexión posterior a la oración dominical reiteró su profunda preocupación por la existencia de guerras y conflictos en todo el mundo. En esta oportunidad fue específico hacia toda la situación que se presenta en el Oriente Medio, donde ya no es solo la Franja de Gaza la que vive las tribulaciones de la guerra. El Obispo de Roma elevó su mirada de oración hacia las poblaciones de Siria e Irán que actualmente pasan por duros momentos.
Asimismo, no dejó de recordar su preocupación por la guerra en Ucrania, donde la invasión rusa y sus ataques mantienen a los niños y niñas en el frío intenso de la región. El Papa invocó la paz y el cese de todo tipo de violencia en todos los lugares del mundo, rezando por todos los que sufren los castigos de las guerras.
El Papa, recordó y pidió esta vez de forma especial por Irán, donde la población civil vive momentos de angustia en medio de manifestaciones que son reprimidas desde el mes de diciembre. El llamado del Sumo Sacerdote trasciende las religiones y las fronteras y se basa en vivir el legado de Cristo como un Verbo viviente entre la humanidad.
