Este miércoles ha arribado a la capital rusa el canciller de Cuba, Bruno Rodríguez. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia hizo pública la materialización del saludo efectuado por Rodríguez y su par ruso, Serguéi Lavrov, antes de que den inicio las pláticas entre ambos Estados. La estancia del canciller cubano en Moscú es apretada e intensa y de máxima agenda en materia política. Además del encuentro con Lavrov, se prevé que Rodríguez sea recibido más tarde por el presidente ruso, Vladímir Putin.
Una crisis acentuada por el aislamiento energético
El portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, subrayó que la visita tiene «una importancia concreta dada la difícil situación por la que atraviesa el país», afirmando que la delegación de altos cargos cubanos ya había tenido contactos y reuniones con varios líderes de Rusia antes de la cita del presidente.
El trasfondo de esta visita resulta trágico para La Habana. La isla atraviesa crisis energéticas, apagones generalizados y una grave carencia de combustible. Estos problemas se han agravado rápidamente como consecuencia del embargo petrolero derivado de las recientes acciones que han llevado a cabo Estados Unidos. El flujo de crudo hacia Cuba se ha interrumpido a casi sus dos fuentes primordiales. Por una parte, el país venezolano ha dejado de vender petróleo desde enero, tras la acción estadounidense que terminó con la captura del entonces presidente Nicolás Maduro en Caracas y su llegada a Nueva york.
Por la otra parte, México ha suspendido los envíos desde enero, bajo la presión de Washington, después de que el presidente Donald Trump comenzara a amenazar con aranceles directos contra cualquier país que le venda petróleo a La Habana. Esta asfixia ha llegado hasta el punto de impactar el turismo, la principal fuente de divisas: las agencias turísticas rusas han debido dejar de vender paquetes turísticos para la isla porque el gobierno cubano ha anunciado que no puede proporcionar combustible a los aviones de vuelta.
La respuesta de Moscú: solidaridad y rechazo al bloqueo
Ante este contexto, Rusia se ha alineado con su socio histórico, arrojando una cortina de defensa ante Estados Unidos. Maria Zajarova, portavoz del Ministerio de Exteriores ruso, expuso que Cuba «es un amigo cercano y un socio estratégico para Rusia», añadiendo que el bloqueo estadounidense es «ilegítimo e inhumano» y ha empeorado con el «ataque militar no convencional» de EE. UU. contra Venezuela del 3 de enero en adelante.
En medio de las conversaciones, el canciller Serguéi Lavrov reiteró a EE. UU. que deberían mostrar «sentido común» y ser «responsables» y pedir que no lleven a cabo sus planes de un bloqueo marítimo total hacia la isla. Lavrov se comprometió a que Moscú «continuará apoyando a Cuba y a su pueblo en la defensa de la soberanía y la seguridad del país». En términos prácticos, el embajador ruso en Cuba, Viktor Koronelli, manifestó que el Kremlin está trabajando en cuestiones de organización para el envío humanitario de combustible a La Habana en un futuro próximo.
El equilibrio geopolítico: Ucrania y las relaciones con Washington
Una de las cuestiones más delicadas de la visita es cómo podría influir el apoyo a Cuba en el incipiente deshielo en las relaciones entre Moscú y Washington por otras vías. Dimitri Peskov fue preguntado sobre el hecho de que el suministro de combustible podría ralentizar el reciente acercamiento también en relación con ambos frentes para tratar la invasión a Ucrania o el restablecimiento de las relaciones económicas.
El portavoz del Kremlin respondió con firmeza: «No pensamos que estas cuestiones estén directamente relacionadas». Peskov fue rotundo al afirmar que Rusia no considera que el respaldo a Cuba pueda poner en peligro el contacto actual con Estados Unidos sobre Ucrania.
