El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, se reunió con ejecutivos del sector petrolero, días después de la operación militar para extraditar a Maduro y juzgarlo en tribunales de Nueva York. El encuentro tuvo lugar en la Casa Blanca y también participaron el secretario de Estado Marco Rubio, los secretarios de Energía y del Interior, Chris Wright y Doug Burgum, respectivamente. Durante algunas horas, se presentó el plan comercial para el manejo de la extracción de crudo en Venezuela, con una inversión multimillonaria.
La reunión entre Trump y los CEOs del sector petrolero define el futuro comercial y energético de Venezuela
Donald Trump fue directo, fiel a su estilo, sobre sus intenciones para intervenir militarmente en Venezuela y detener a Nicolás Maduro. Si bien la justificación que más había usado Estados Unidos para presionar la salida del presidente venezolano era que estaba comandando un cártel de drogas denominado Los Soles (acusación que luego fue desestimada por el Departamento de Justicia de EE. UU. al momento de hacer la acusación oficial), inmediatamente después del operativo Trump anunció su interés por la infraestructura petrolífera en Venezuela.
Desde Mar-a-Lago, su residencia en Florida, había anunciado que las principales empresas petroleras estadounidenses invertirían una suma millonaria de dinero para potenciar la extracción de crudo en Venezuela y «recuperar» las industrias que habían sido expropiadas por las autoridades venezolanas. Ahora, casi una semana después del operativo militar, el presidente se reunió con los principales ejecutivos vinculados a la industria petrolífera en su país para definir el futuro comercial de Venezuela.
«Vamos a discutir cómo estas grandes empresas estadounidenses pueden ayudar a reconstruir rápidamente la industria petrolera destrozada de Venezuela y traer millones de barriles de producción de petróleo para beneficiar a Estados Unidos, al pueblo de Venezuela y al mundo entero». En la reunión participaron ejecutivos de Chevron, ExxonMobil, ConocoPhillips, Continental Resources, Valero Energy, Halliburton, HKN y Marathon.
Una inversión de 100 mil millones en la industria venezolana
En el marco del encuentro, la administración de Donald Trump presentó un plan que combina la extracción de crudo con 100 mil millones de dólares en inversión privada y el control estatal sobre los flujos de ingresos. Algo que había anticipado el presidente: que Estados Unidos compraría el petróleo a Venezuela y administraría las cuentas a donde se depositan esos ingresos, para evitar que sean utilizados por el gobierno venezolano y «para beneficio de Estados Unidos y Venezuela».
Los ejecutivos presentes expresaron su buena disposición pero aseguraron que requerirán garantías de seguridad física para sus operaciones en Venezuela y plantearon dudas sobre la rentabilidad de la inversión si Trump consigue su objetivo de reducir los precios del petróleo a 50 dólares el barril. Cabe destacar que Chevron es la única empresa estadounidense que opera en Venezuela en este momento.
Según analistas, Venezuela podría aumentar de entre 200 y 250 mil a 500 mil barriles diarios con una inversión moderada. Además, el secretario de Energía fue muy específico en cómo Estados Unidos controlaría el flujo de efectivo: «vamos a reanudar la venta de petróleo venezolano que ha estado embargado por Estados Unidos» y aclaró que tienen un acuerdo con el país sudamericano, «siempre y cuando respeten las normas básicas, reduzcan la criminalidad, el tráfico de drogas y dinero, y mejoren las condiciones de la gente en Venezuela».
La administración de Trump no ha definido cómo será la transición política y de gobierno en Venezuela pero ha dejado claro que la intervención comercial es un hecho, y que avanza a pasos agigantados a medida que busca restablecer y potenciar la extracción de petróleo y controlar el destino de las ganancias de la misma, de acuerdo con el gobierno de EE. UU., para beneficio de Venezuela y de Estados Unidos.
