El secretario de Estado del país norteamericano, Marco Rubio, lanzó una defensa relacionada con el papel que Washington ejerce en el marco del conflicto que está teniendo lugar en el Este de Europa. El jefe de la diplomacia estadounidense también ha respondido a las críticas sobre la mediación del país en el conflicto y lo ha hecho en el marco de una visita oficial a Budapest. En este sentido, Rubio ha declarado que «esta es una de las pocas guerras que he visto en la que en la comunidad internacional hay personas que te atacan por intentar ayudar a terminar con la guerra».
El único mediador capaz de hacer frente a la inacción europea
Rubio ha asegurado que a pesar de los cuestionamientos, la administración seguirá con sus esfuerzos: «mientras consideremos que nuestro papel y nuestro compromiso sean positivos». Esto sucedió en el marco de una rueda de prensa conjunta del secretario de estado y el primer ministro húngaro, Viktor Orbán, donde ha dejado claro que la intención de Estados Unidos es sencillamente la de ayudar ya que es «una guerra increíblemente dañina».
En su alocución, Rubio reivindicó el liderazgo de Washington frente a otras instituciones y otras potencias. El secretario de Estado dejó en evidencia que Estados Unidos ha sido el «único sujeto capaz de hacer que las partes se sienten a dialogar». No se mostró reticente en cuanto a enfatizar que «los Estados Unidos han tenido éxito en el sentido de que ambas partes negocien», a la vez que contrasta dicho éxito con el fracasado resultado de las contribuciones de la ONU o de cualquier país de Europa.
El funcionario estadounidense aclara que el objetivo no consiste en imponer la voluntad estadounidense, sino en facilitar una salida a la situación. «Todo lo que estamos intentando hacer es desempeñar un papel intervencionista, si es posible, para alcanzar un acuerdo», afirmó Rubio, insistiendo en que esta es la línea de acción que los Estados Unidos seguirán manteniendo en un futuro inmediato.
La cumbre de Ginebra y la línea roja territorial
El momento en el que las afirmaciones de Rubio tienen lugar no es precisamente un buen momento, pues se producen en la víspera de un nuevo diálogo a tres que tendrán Washington, Kiev y Moscú en la ciudad suiza de Ginebra. Las partes en conflicto ya han anticipado que los temas a tratar serán los que tienen que ver con el delicado estado de los territorios del sur y sureste de Ucrania, ocupados por las tropas rusas en estos momentos.
Frente al miedo de que pueda presionarse a Ucrania en la línea de aceptar una soberanía en una circunstancia como la descrita, Rubio aseguró que la administración estadounidense, «no va a imponer a ninguna de las partes aceptaciones de acuerdo de paz que no quieran». «No estamos intentando obligar a nadie a aceptar un acuerdo que no quiera aceptar»: recalcaba el secretario intentando de esta manera despejar el miedo ante una paz impuesta por el Moscú.
La iniciativa de «zona franca» y el rechazo de Zelenski
La traba principal en el éxito de las negociaciones continúa siendo el tema territorial. En las últimas horas, el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, ha vuelto a insistir en que su gobierno no puede aceptar un acuerdo que conlleve ceder «una parte de sus territorios». En tanto, Rusia no se rinde en su propósito de quedarse con toda la región del Donbás y con otros sectores del este de Ucrania.
En el intento de sortear este bloqueo, Washington ha presentado una propuesta que consiste en la creación de una «zona franca» que abarque a las zonas en litigio, pero, de momento, esta medida de compromiso «no satisface ni a Moscú ni a Kiev».
