En el décimo día de la Operación Epic Fury, el gobierno de los Estados Unidos de América ha hecho un balance triunfal y devastador de su incesante esfuerzo militar en el Medio Oriente a través de redes oficiales donde el Departamento de Guerra hizo pública la categórica afirmación del Secretario de Guerra, el cual citó palabra por palabra al presidente de la nación para dejar bien claro que sus tropas en el terreno presentaban una abrumadora superioridad: «Como dijo hace un rato el presidente Trump: ‘Estamos aplastando al enemigo en una imponente demostración de habilidad técnica y fuerza militar‘», sentenció el alto funcionario.
Objetivos de guerra y la cronología de la destrucción
En su valoración oficial sobre la primera decena de días de combate, el Secretario de Guerra afirmaba ciegamente «Estamos ganando en un enfoque general y sin compasión hacia la consecución de nuestros objetivos». La cúpula militar estadounidense sostiene que sus objetivos son muy simples y que, efectivamente, se están llevando a cabo con una «precisión despiadada». El hecho salta a la vista: el plan maestro está fundamentado por tres mandatos importantes, irreductibles: 1. Destruir reservas de misiles, lanzadores y su base industrial de defensa (y, por lo tanto, su capacidad de producción); 2. Destruir su armada; y 3. Privar para SIEMPRE a Irán del acceso a armas nucleares.
El mapa táctico desclasificado por el Estado Mayor Conjunto detalla paso a paso la destrucción sistemática. La cronología oficial presenta como inicio el sábado 28 de febrero, día en el cual misiles estadounidenses atacaron diferentes posibles objetivos; a continuación, el domingo 1 de marzo, la aviación israelí obtuvo la victoria en la batalla por la superioridad aérea sobre Teherán y después, «pulsos de bombarderos» estadounidenses (una mezcla extraña de bombarderos B-2, B-1, B-52, etc.) el lunes 2 de marzo; la cacería por el mar fue también fulminante: el miércoles 4 de marzo un submarino nuclear estadounidense (SSN) hundió un buque de guerra iraní.
Trump da por terminada la guerra «casi completa»
El aplastante éxito táctico en el campo de batalla ha llevado al comandante en jefe a dar por sellado el destino del régimen iraní. El presidente estadounidense, Donald Trump, declaró este lunes 9 de marzo, en una entrevista con el canal CBS, que la guerra se encuentra ya «prácticamente terminada». El presidente de Estados Unidos justificó esta drástica declaración al afirmar que las fuerzas del régimen iraní están ya muy debilitadas tras la furiosa ofensiva en su contra.
El hombre de la Casa Blanca indicó con satisfacción que el conflicto bélico se encuentra en un estadio «muy avanzado» con respecto al calendario originalmente previsto de cuatro o cinco semanas que era el que había fijado el Pentágono para la guerra. Para explicar la deshonra del enemigo, Trump explicó la destrucción de cada una de las ramas militares iraníes: «No tienen armada, ni comunicaciones, ni fuerza aérea». Añadió que la capacidad balística y aérea de Teherán se ha borrado completamente: «Sus misiles están dispersos. Sus drones están siendo destruidos por todas partes, incluida su producción». Su informe final terminaba afirmando que a los iraníes simplemente «no les ha quedado nada a nivel militar».
Amenazas sobre el estrecho de Ormuz y desdén al nuevo líder
No obstante la avanzada militar, las consecuencias económicas que se derivan del conflicto todavía continúan, sobre todo para las rutas marítimas internacionales. Durante su aparición en la televisión Trump lanzó una dura advertencia al gobierno islámico si este intentara cerrar el estratégico estrecho de Ormuz. En esa importante vía marítima el tráfico normal de los petroleros ha quedado prácticamente interrumpido, lo que constituye una alarmante situación que hizo que los precios de la energía aumentaran por todo el globo.
