En conversación con los medios estadounidenses, el portavoz del Departamento de Estado (DOS) ratificó las acusaciones formuladas contra Cuba en el reciente informe difundido por el organismo. Para el funcionario, el texto evidencia «de forma clara y transparente» la campaña de espionaje llevada adelante por el régimen, en detrimento de los intereses estadounidenses.
El DOS lanza duras acusaciones contra Cuba
La semana pasada, la entidad conducida por Marco Rubio levantó polémica al dar a conocer un extenso informe, titulado «Cuba Report: The Capital of 21st Century Communism», en el que denunció que el régimen comunista encabeza, desde hace décadas, operaciones de inteligencia, espionaje y propaganda ideológica contra la potencia americana.
Previamente, Donald Trump ya había acusado a la isla de ser el núcleo de la izquierda en Occidente. Sin embargo, el informe del DOS elevó las denuncias un nivel más allá al ofrecer presuntas evidencias históricas que respaldan las actividades de influencia ideológica orquestadas desde la Dirección de Inteligencia de Cuba.
La administración republicana citó casos como el del exembajador de EE. UU. en Bolivia, Manuel Rocha, que admitió ser agente cubano, para apuntar contra el gobierno del Partido Comunista (PC) por llevar adelante una sofisticada estrategia para «socavar, degradar y desestabilizar a EE. UU.». Como parte de su red de agentes, afirmó que la isla mantiene vínculos con terroristas y almacena en su territorio bases de entrenamiento para estos grupos.
El documento, que generó el repudio de la gestión de Miguel Díaz-Canel, fue reivindicado en la jornada de hoy por Tommy Pigott. En intercambio con el medio EWTN, el funcionario afirmó que se trata de «una narración completa y transparente que, por primera vez, revela la historia jamás contada de la campaña de influencia y espionaje del régimen cubano».
«Lo que hace este informe es tomar fragmentos que se habían publicado aquí y allá y presentarlos para que el pueblo estadounidense los examine por sí mismo», agregó. Para Pigott, el aporte del DOS consiste en cubrir «un punto ciego» en la historia para comprender la importancia de la campaña de antiterrorismo global que encabeza la gestión Trump.
La defensa del canciller cubano
Este miércoles, Bruno Rodríguez volvió a tomar la palabra para arremeter contra «la conducta agresiva y amenazante» de la Casa Blanca. Desde su rol diplomático, el canciller replicó la Declaración de la Asamblea de Cuba que rechaza el informe aprobado por Rubio como otra calumnia que busca desacreditar al gobierno cubano.
El ministro tildó a la potencia americana de llevar a cabo «un genocidio» en la isla, a través del bloqueo petrolero que derivó en el agravamiento de la crisis financiera y el desabastecimiento energético y de alimentos. «Sus nefastas consecuencias las sufre el pueblo cubano a diario, en todas las facetas de la vida, mientras el gobierno estadounidense actúa como verdugo», denunció.
Según el documento, «Cuba no es una amenaza, ni para los Estados Unidos ni para ningún otro país sobre la Tierra», sino que se trata de «un pueblo noble, que salva vidas donde otros destruyen, que manda médicos y maestros a donde otros mandan bombas». Además, agradece el respaldo recibido por países del extranjero y organizaciones de derechos humanos que intentan proteger los derechos de los cubanos en plena «ola represiva y maccartista».
Las sanciones del Tesoro
Como parte de una ofensiva integral, y para continuar limitando el acceso del gobierno al suministro monetario, el Departamento del Tesoro confirmó el congelamiento de activos y operaciones de las firmas CEINPET S.A., ENERSA S.A., EINARBO S.A., Terminal de Contenedores Mariel S.A., Coral Marítima S.A., CEIBA y ORBIT S.A. en territorio estadounidense. Se trata de empresas que canalizan fondos para GAESA, el conglomerado empresarial-militar que alimenta las arcas del PC.
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