El presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, ha lanzado un cruel ataque contra la Corte Suprema de su país tras haber sufrido un nuevo revés legal. Tras el revés que le supuso que la Corte Suprema rechazara el pasado viernes los aranceles globales impuestos a sus socios comerciales en virtud de la Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (IEEPA, por sus siglas en inglés), el presidente se despachó a gusto contra los magistrados. Y lejos de ceder a este tropiezo judicial, el jefe de los republicanos ha aumentado la carga en su estrategia comercial internacional y ha cuestionado abiertamente la legitimidad de los jueces que integran el tribunal.
El desprecio a la «corte suprema» y la reivindicación de nuevos poderes
Trump manifestó su absoluto desprecio por el tribunal, al punto de declarar que escribirá «corte suprema» (intencionalmente) en minúsculas durante un periodo de tiempo, en base a lo que consideró una «desconsideración total». Desde el punto de vista del presidente, el fallo le otorgó «sin querer y por accidente muchas más facultades y fortaleza que la que tenía antes del dictamen».
Trump alegó que en este momento puede utilizar licencias para hacer cosas totalmente «horribles» a los países extranjeros y completó su discurso prestando especial acento a todos aquellos que, según él, han estado «estafando» a los Estados Unidos durante y a lo largo de muchas décadas. También destacó que el tribunal sí aprobó «todos los demás aranceles», advirtiendo que ahora pueden usarse de una manera «mucho más poderosa y detestable, con certeza legal». El mandatario tildó a la corte de «incompetente» y aseguró que deberían avergonzarse de sí mismos, haciendo una excepción explícita únicamente para «¡los Grandes Tres!».
La escalada de los aranceles hasta el 15 % y la firme respuesta de Europa
El contexto judicial se agudizó hasta el punto de que los jueces consideraron que el presidente había actuado más allá de sus competencias al intentar imponer aranceles de carácter general. Y sólo como respuesta a esa limitación judicial Trump se había expresado el sábado afirmando que «seguiré, con carácter inmediato, con el aumento del arancel mundial del 10 %… hasta un nivel plenamente permitido y demostrado legalmente del 15 %». Por otro lado, Trump anticipó que en un plazo de tiempo que podría ser considerado «corto» la administración Trump determinará y aplicará aranceles que sean legalmente permisibles.
Este hecho incentivó a la Comisión Europea (CE) a reclamar «completa claridad» sobre las medidas a tomar. Advirtió que esta situación de subida de aranceles no favorece un comercio justo ni equilibrado, tal y como se había llegado a contraponer en la Declaración Conjunta UE-EE. UU. de agosto de 2025. Reclamando seguridad jurídica y teniendo en cuenta que «un acuerdo es un acuerdo», Bruselas ha avisado de que espera que Estados Unidos cumpla con sus compromisos, sin aumentos que vayan más allá de los previstos.
Las controversias alrededor de la Enmienda 14 y las repercusiones comerciales en el mundo
De la misma forma que lo había sido el arancel, Trump ha utilizado su informe para anticipar futuras discusiones desfavorables para el país en las cortes, haciendo especial alusión a la que podría llegar a ser la relevante sentencia sobre la ciudadanía a la que se hace referencia en el derecho de suelo. El presidente aseguró que el tribunal pronto fallará a favor de China y otras naciones que están haciendo una «fortuna absoluta» con este derecho migratorio. Según Trump, la corte llegará a la conclusión equivocada argumentando que la Enmienda 14 no fue escrita para cuidar a los «bebés de los esclavos», a pesar de que su redacción y ratificación coincidieron perfectamente con el fin de la Guerra Civil estadounidense
