El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó junto a su vice, James David Vance, y el secretario de guerra, Pete Hegseth, para acompañar y recibir con todos los honores posibles a los restos de los seis soldados estadounidenses que perdieron su vida en el cumplimiento del deber durante la operación Furia Épica. Los cuerpos ya fueron repatriados y serán devueltos a sus familiares y seres queridos para que lleven a cabo los sepelios correspondientes.
Los caídos vuelven a casa
Durante la última semana, los ataques de los Estados Unidos y el Estado de Israel en contra de Irán han ido incrementando en cantidad y potencia, así como han recibido una respuesta proporcional por parte de los iraníes. Las bajas en una guerra son inevitables, y si bien en un principio se intentó instalar la noticia de que no hubo bajas en el lado estadounidense, fue rápida y lamentablemente desmentida.
Finalizada la operación Furia Épica (nombre que decidieron darle a la primera ofensiva a gran escala sobre Irán el fin de semana pasado), salió a la luz un informe que señalaba que habían perdido al menos a seis soldados estadounidenses en el transcurso del ataque. Esta información fue rápidamente corroborada, lo que generó cierta consternación entre los círculos de familiares de militares.
Hace instantes, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llegó a la base de la fuerza aérea estadounidense de Dover, en el estado de Delaware, donde estuvo presente para ver llegar y recibir al vuelo de repatriación que traía los restos del capitán Cody Khork, la sargento de primera clase Noah Tietjens, la sargento de primera clase Nicole Amor, el sargento Declan Coady, el mayor Jeffrey O’Brian y el suboficial jefe Robert Marzan, fallecidos en el cumplimiento de su deber. Las primeras bajas estadounidenses de la guerra con Irán.
Junto al presidente Trump, viajaron para presentar sus respetos en persona el vicepresidente James David Vance y el secretario de guerra Pete Hegseth, así como miembros y funcionarios del cuerpo militar.
Explota un depósito de petróleo en Teherán
Mientras tanto, los combates y ataques continúan en Medio Oriente. En las últimas horas, las autoridades militares de Estados Unidos e Israel reconocieron haber destruido un depósito de petróleo en la zona sur de la capital iraní de Teherán, siendo el primer ataque contra la infraestructura petrolera del régimen islámico reportado como un éxito.
El informe señala que dicho depósito se encontraba en las inmediaciones de una de las refinerías más importantes del país, aunque no se reportaron daños durante los ataques. Los medios señalaron que los aviones israelíes atacaron unos 30 contenedores de gran tamaño para almacenar crudo, y se informó sobre incendios de gran magnitud en las instalaciones.
Además de los ataques a la refinería, las fuerzas coordinadas entre Israel y Estados Unidos lanzaron una gran ofensiva sobre el aeropuerto internacional de Mehrabad, el más importante de Irán, destruyendo completamente sus pistas, hangares y al menos 16 aviones militares, según las fuentes oficiales.
También se registraron daños severos en varias plantas desalinizadoras en la isla de Qeshm, dejando a más de 30 comunidades del sur del país persa sin acceso a agua potable. La continuidad de los ataques empezó a hacer cada vez más evidente la disputa al interior de las fuerzas iraníes al no haber designado un nuevo líder supremo todavía.
Netanyahu va a fondo
A pesar de las pérdidas humanas que ya alcanzaron a sus aliados estadounidenses, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmó que sus tropas seguirán con la ofensiva hasta las últimas consecuencias. «Hemos convertido a Israel en una potencia regional», sentenció el mandatario y garantizó que «a los miembros del régimen iraní que depongan sus armas no les ocurrirá nada».
