Marcando postura por la política ambiental y sanitaria del gobierno de Trump, el Departamento de Salud y Servicios Humanos (HHS), Robert F. Kennedy Jr. y el administrador de la Agencia de Protección Ambiental (EPA), Lee Zeldin, que se expresó en sus redes sociales, formalizó una alianza estratégica para combatir la crisis de los microplásticos, indicando que esta colaboración no solo busca reducir la contaminación que afecta a la salud celular de los ciudadanos, sino que remarca la postura del gobierno de tener un país más saludable.
Cambios en regulaciones en la contaminación de microplásticos
Si bien el gobierno de Trump se ubica con la intención de mantener la pureza ambiental como un punto clave para la salud pública, tanto Kennedy como Zeldin identifican cierta amenaza en la contaminación generada por microplásticos porque ambos funcionarios sostienen que la presencia de partículas plásticas en el suministro de agua y la cadena alimentaria ya no puede ser ignorada bajo la óptica de la salud pública tradicional.
Este gobierno intenta remarcar la ofensiva científica, busca desmantelar la inacción de décadas anteriores y busca diferenciarse siendo más estrictos con los estándares de filtración y una vigilancia epidemiológica que vincule la exposición a polímeros con el incremento de enfermedades crónicas en la población estadounidense.
Según indican los funcionarios, es importante realizar una reestructuración profunda de las normativas heredadas, dejando en evidencia que el gobierno también busca que tanto la eficiencia económica como la libertad industrial son compatibles con un entorno limpio. Zeldin indicó que en el gobierno de Trump, la EPA derogó dictámenes científicos de la era de Obama que servían como base legal para la regulación federal de gases de efecto invernadero.
Nueva alianza contra los microplásticos y el sistema Stop-Start
En su cuenta de X, Zeldin dio a conocer que, al eliminar de los créditos para el sistema de Stop-Start, se realizará una de las mayores acciones desregulatorias, considerando que la EPA, a través de su mayor funcionario, rechazó «trofeos de participación climática», ubicando que los fabricantes ya no serán recompensados por incluir funciones que apagan el vehículo en cada semáforo.
Pero esta medida no es casual si se tiene en cuenta que el pasado 12 de febrero, Lee sentó las bases de esta política al declarar que la prioridad máxima de la agencia es la libre elección del consumidor porque, para la EPA de Trump, es necesario ofrecer reglas que se ubiquen mediante el sentido común, evitando imponer tecnologías costosas que no logran reducir la contaminación.
Al referirse a la gestión de Obama, el gobierno republicano fundamenta que esta medida relacionada con la regulación federal de gases de efecto invernadero, el exceso de burocracia climática desvió recursos críticos que podrían ser urgentes, como la toxicidad química y la contaminación física de los ecosistemas locales, priorizando así una soberanía regulatoria basada en resultados directos para el bienestar ciudadano.
Eliminación de los créditos federales incentiva el sistema stop-start
Cabe mencionar que el anuncio indicó una medida que pone en jaque al sector automotriz y tecnológico debido a la eliminación de los créditos federales que incentivaron la adopción del sistema stop-start, en donde Zeldin sostiene que la tecnología busca que se apague y encienda el motor para reducir emisiones, porque señaló que la implementación de esta medida fue forzada por mandatos ideológicos más que por beneficios mecánicos o ambientales reales. La intención de quitar estos incentivos deja en evidencia que la administración tiene como objetivo devolver la autonomía al consumidor y a sus fabricantes debido a que la administración busca devolver la autonomía al consumidor y a los fabricantes, eliminando la «base legal»; por eso Duffy celebró la abolición de este requisito.
