El presidente Donald Trump ha decidido desplegar inmediatamente a Tom Homan, conocido como el «zar» fronterizo de Estados Unidos, a Minnesota. El presidente afirmó que Homan viajará «esta noche» a Minneapolis con el objetivo expreso de reducir la tensión en una ciudad convulsionada por semanas de enfrentamientos entre manifestantes y agentes de inmigración. La decisión se llevó a cabo en un momento de gran indignación social a raíz de la muerte de Alex Pretti, un ciudadano estadounidense que era enfermero de cuidados intensivos, que fue abatido el fin de semana por agentes federales.
Rivalidad interna y cambio de la estrategia
El envío de Homan no es solo una acción táctica que se lleva a cabo en el terreno, sino que también es una señal de que está cambiando el interior de la administración. El «zar» fronterizo es percibido como un rival de la actual secretaria del Departamento de Seguridad Nacional, Kristi Noem, que hasta ahora se había ocupado de dar seguimiento a la ofensiva migratoria y a las operaciones en el estado.
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, especificó que la misión de Homan será «gestionar» las operaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) para «seguir arrestando a los peores criminales extranjeros ilegales». Este cambio de mando obedece a la creciente presión que sufre Trump para cambiar el curso de su campaña de deportaciones, en un contexto en el que las encuestas muestran que los estadounidenses desaprueban las tácticas agresivas que últimamente han empleado los agentes federales.
Amenaza de cierre de gobierno y reacción bipartidista
La crisis en Minnesota ha escalado hasta el Capitolio, generando una reacción política bipartidista. La muerte de Pretti, a quien la administración retrató como un «agitador violento» pese a que videos muestran que estaba desarmado y reducido al ser baleado, ha movilizado a la oposición. El líder demócrata del Senado, Chuck Schumer, se ha comprometido a bloquear un paquete de gastos esta semana a menos que los republicanos retiren los fondos al Departamento de Seguridad Nacional (DHS), lo que eleva significativamente la probabilidad de un cierre parcial del gobierno estadounidense.
Incluso dentro de las filas republicanas han surgido voces disidentes, algunos senadores de su propio partido han solicitado una investigación imparcial sobre el incidente. Ante este escenario, Trump declaró que está «revisando todo y tomará una decisión», aunque reiteró su crítica a la víctima: «No me gustan los tiroteos… Pero no me gusta que alguien entre en una protesta con un arma muy potente y completamente cargada».
Ofensiva paralela: fraude masivo e Ilhan Omar
Mientras intenta apaciguar las aguas mediante el envío de Homan, el propio presidente ha abierto de una manera simultánea un nuevo flanco judicial y un nuevo flanco político. Trump que ya salió diciendo que iba a iniciar una «investigación mayor» sobre un supuesto «fraude masivo en la asistencia social de más de 20 mil millones de dólares» en Minnesota. Este fraude sería, en palabras de Trump, «parcialmente responsable» de la violencia en las calles. El presidente incluso anunció que va a dejar un grupo especial de agentes federales en la zona para «lidiar con el fraude financiero».
Además, la ofensiva política se ha personalizado en la figura de la congresista demócrata de Minnesota, Ilhan Omar. Trump afirmó que el Departamento de Justicia y el Congreso la estaban investigando y en su nota destacó que Omar «salió de Somalia con nada y se dice que tiene un patrimonio de más de 44 millones de dólares». Tom Homan, que rendirá cuentas directamente al presidente, tiene la complicada tarea de equilibrar la cultura de la «firmeza» en la aplicación de la ley con la necesidad apremiante de reducir la tensión social.
