El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibirá en Miami a los mandatarios de Argentina, El Salvador y otros diez países del continente en lo que será la primera reunión oficial del «Escudo de las Américas», una nueva alianza regional impulsada desde la Casa Blanca con el objetivo de consolidar y llevar a cabo estrategias regionales para abordar temas de migración, narcotráfico y la relación con Cuba y China.
Primera reunión de una nueva alianza
En lo que parece ser una nueva estrategia para afianzar su dominio sobre el continente americano, el gobierno de los Estados Unidos se prepara para el anuncio oficial de la creación de una nueva alianza geopolítica, titulada oficialmente como «Escudo de las Américas», y cuyos objetivos principales serán la adopción y desarrollo de estrategias regionales en el marco de la lucha contra el narcotráfico y el narcoterrorismo, así como adoptar mecanismos en conjunto para profundizar la ofensiva comercial contra China.
El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, viajó esta mañana a la ciudad de Miami, estado de Florida, donde tendrá lugar la reunión inaugural de la cumbre, en la que se estima que participarán 12 mandatarios del centro y sur de América Latina en el hotel Trump Doral, lugar elegido como sede del evento.
Además, el presidente Trump aprovechará la ocasión para presentar una estrategia conjunta desarrollada entre Estados Unidos e Israel, que aborda el rol de los estados latinoamericanos en el conflicto de Medio Oriente y apunta a terminar con las presuntas relaciones entre los carteles de droga que operan en el continente y el régimen chiíta de Irán.
12 mandatarios dirán presente
Entre los mandatarios que han confirmado su presencia y serán considerados como «socios fundadores» de la iniciativa Escudo de las Américas, se encuentran el presidente de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Chile, José Antonio Kast; de Costa Rica, Rodrigo Chaves; de República Dominicana, Luis Abinader; de Ecuador, Daniel Noboa; de El Salvador, Nayib Bukele; de Honduras, Nasry «Tito» Asfura; de Guyana, Irfaan Alí; de Panamá, José Mulino; de Paraguay, Santiago Peña; y de Trinidad y Tobago, Kamla Persad-Bissessar.
Cabe destacar que, si bien la guerra en Medio Oriente parece muy lejana, es un conflicto internacional que afecta seriamente a América Latina. El régimen iraní es un aliado estratégico e histórico de Cuba y Nicaragua y, durante el gobierno de Nicolás Maduro, tuvo una considerable influencia en Venezuela y la región del Caribe. Honduras también formaba parte de la lista de países centroamericanos con vínculos cercanos con Teherán, algo que fue suspendido completamente desde la llegada de Asfura al poder.
Expertos en la materia han evidenciado a lo largo de los años cómo el régimen iraní utilizaba sus negocios con los carteles de droga latinoamericanos, principalmente aquellos que operan en México y Colombia, para financiar organizaciones terroristas como Hezbollah y atentados como los que ocurrieron en la capital argentina, Buenos Aires, en los años 1992 y 1994. Incluso, hay informes que hablan de «incontables células dormidas» que responden al grupo fundamentalista libanés ocultas en Ciudad del Este, Paraguay.
Estrategia en conjunto para acabar con el terrorismo y el narcotráfico
La aparentemente imparable escalada de los ataques y contraataques en Medio Oriente enciende las alarmas internacionales, sobre todo en aquellos países que han sufrido algún atentado en las últimas décadas. El Escudo de las Américas tendrá como objetivo establecer un sistema de cooperación multilateral más dinámico para acabar con la estructura terrorista que, presuntamente, Irán tiene desplegada y a su disposición en toda la región.
«El propósito de esta nueva cumbre de América Latina es promover la libertad, la seguridad y la prosperidad de nuestra región», aseguró la vocera de la Casa Blanca, Karoline Leavitt.
