Disconforme con la decisión del gobierno de Pedro Sánchez de negar a las fuerzas norteamericanas el uso de las bases militares de Rota y Morón para orquestar la ofensiva contra Irán, el republicano lanzó una contundente amenaza al gobierno español, que estaría al borde de perder los vínculos con la potencia occidental.
España cerró las puertas a la cooperación en la guerra contra Irán
De la mano del presidente del Partido Socialista Obrero, España adoptó un marcado carácter progresista que, frente al retorno de la oleada de conservadurismo que encabeza Trump, la diferenció y distanció por su postura diplomática ante conflictos internacionales.
Tras difundirse sus críticas al Estado de Israel por la avanzada en la Franja de Gaza, y después de convertirse en uno de los primeros líderes europeos en reconocer a la Autoridad Palestina como Estado, Pedro Sánchez volvió a quedar bajo la lupa del dúo Norteamérica-Israel tras negarse a ceder las bases de Rota y Morón para que los respectivos ejércitos alisten, desde allí, operativos contra Irán.
Promotor de la paz y de la solución del diálogo para abordar los conflictos internacionales, el mandatario no dudó en condenar de «unilateral» el ataque que las potencias desplegaron sobre la República Islámica, aunque sin dejar de lado la gravedad de las maniobras del régimen contra civiles y países vecinos.
Sin embargo, la tajante decisión de responder negativamente al pedido de las fuerzas occidentales de dar soporte técnico a los ataques contra Teherán, constituyó una acción transgresora que dejó en claro su nula intención de volver a España partícipe activo de la guerra.
«Rotundamente no, […] ni han realizado ni van a realizar ninguna actuación de mantenimiento o de apoyo», afirmó la ministra de Defensa, Margarita Robles, al ser consultada sobre si los soldados de Trump se encontraban operando desde el país.
Por su parte, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, explicó que, pese a que la nación mantiene un convenio con EE. UU. para el usufructo de los centros militares en cuestión, el acuerdo excluye acciones unilaterales y que no respeten el contenido de la Carta de la ONU, por lo que España se reservó el derecho de impedir a las filas de Pete Hegseth apostarse en el país.
La reacción de Donald Trump
Lejos de pasar desapercibido, el gesto de las autoridades españolas fue registrado como una grave falta por la máxima autoridad de la Casa Blanca, que este martes adelantó que ya solicitó al secretario del Tesoro, Scott Bessent, poner fin a las relaciones con el país hispano.
En intercambio con la prensa desde el Salón Oval, Trump dedicó un tiempo a destacar la colaboración de países como Alemania en la campaña para derrocar al régimen teocrático iraní. Y también se encargó de contrastar la buena disposición de Fritz Merz con la rigidez de Sánchez.
«Algunas naciones europeas han sido útiles, y otras no, y estoy muy sorprendido. Alemania ha sido estupenda… España ha sido terrible. De hecho, le dije a Scott que cortara todo trato con España», sentenció el mandatario, vaticinando la apertura de un nuevo frente de combate en el marco de su guerra comercial.
Asimismo, se distanció de un aliado histórico de Norteamérica, Reino Unido, explicitando su disconformidad con el proceder de Keir Starmer en el último tiempo, contra quien arremetió previamente por ceder el control de la isla Diego García (que también contiene bases militares estadounidenses fundamentales) a Mauricio.
Las chicanas de Gideón Sa’ar
Al tanto de los acontecimientos, el canciller israelí Gideón Sa’ar alzó la voz para cuestionar moralmente al dirigente español. Mediante un mensaje posteado en la red social X, el diplomático puso en duda que Sánchez se encuentre «del lado correcto de la historia», citando el agradecimiento de Irán al español por su apoyo.
«En enero le quitaron a @sanchezcastejon a Maduro. Ahora le han quitado a Jameneí… ¿Qué hará ahora el pobre Sánchez?», ironizó, luego de confirmarse el fallecimiento del líder supremo iraní, Alí Jameneí.
