El mandatario norteamericano explicó la inconveniencia de arrendar la isla, que contiene bases militares estadounidenses y británicas, en pleno conflicto con Irán. Molesto con la administración del premier Starmer, señaló al funcionario por perder el control del territorio y entrar en negociaciones por su soberanía con Mauricio.
La importancia de Diego García
Pese a compartir lazos diplomáticos saludables con la potencia europea, la administración de Donald Trump no ocultó su disconformidad con la decisión de Keir Starmer de reconocer a Mauricio el derecho soberano sobre el archipiélago de Chagos, que incluye el territorio de Diego García.
Codiciadas por su ubicación geográfica, las tierras, suspendidas en el corazón del océano Índico, se volvieron el escenario ideal para el establecimiento de bases militares pertenecientes a Norteamérica y al Estado británico, por su enlace directo con el golfo Pérsico, el Cuerno de África y el mar de China meridional.
Y, desde 1814, los colonos sacaron provecho de esta situación. Hasta el 2025, cuando la dirigencia de Starmer intentó dar resolución a un conflicto diplomático histórico y firmó un tratado para transferir la potestad del conjunto de islas a Mauricio.
El documento, que ambas partes aprobaron en mayo pasado, tuvo como eje el contrato de alquiler de las islas a Reino Unido y a EE. UU. por 99 años más, a cambio de que Mauricio se beneficie con 120 millones de euros anuales. La maniobra, celebrada por los británicos, fue, sin embargo, rechazada por el republicano, que reclamó a Starmer su debilidad a la hora de defender los bienes en común.
En duras palabras, Trump se refirió al pacto como «un acto de estupidez» que puso en riesgo la estabilidad de la estrategia de seguridad internacional de ambos países, crítica que retomó este miércoles en un extenso mensaje posteado en la plataforma Truth Social.
Duros comentarios contra Starmer
«Keir Starmer está cometiendo un gran error al firmar un arrendamiento de 100 años con quienquiera que sea que esté reclamando derechos sobre Diego García», disparó el mandatario. Y, con estas declaraciones, no solo arremetió contra la autoridad del premier, sino que también desconoció el derecho de Mauricio a exigir títulos sobre las tierras.
«Esta tierra no debería ser arrebatada al Reino Unido y, si se permite que así sea, será una mancha para nuestro Gran Aliado», señaló Trump, poniendo énfasis en la vulnerabilidad que la nación, famosa por sus campañas expansionistas, dejó en evidencia.
Según su análisis, el punto débil de la gestión de Starmer es, nada más y nada menos, que el «wokismo». Pues, para el republicano, la perspectiva progresista de la que hace gala el partido laborista (al que representa el funcionario) estaría promoviendo actos de reparación histórica que, en el fondo, no serían convenientes a los intereses nacionales.
La situación con Irán
Otro de los motivos por el que el presidente norteamericano condenó la iniciativa es la posible urgencia de desplegar sus tropas en Medio Oriente para confrontar a las filas de la República Islámica, maniobra para la cual sería estrictamente necesaria la disponibilidad de la isla.
«Si Irán decide no llegar a un acuerdo, podría ser necesario utilizar Diego García y el aeródromo ubicado en Fairford para erradicar un ataque potencial de un régimen altamente peligroso», deslizó Trump, en una solapada amenaza contra el gobierno teocrático.
Cabe destacar que, durante despliegues clave como la Operación Tormenta del Desierto (Guerra del Golfo, 1991) y la Operación Libertad Duradera (Guerra de Afganistán, 2001), Diego García sirvió como centro estratégico y facilitó la avanzada norteamericana en la región.
Por lo mismo, ante el eventual agravamiento de los roces con el gobierno de los ayatolás, el archipiélago sería imprescindible para el diseño de la campaña militar de Estados Unidos. Sin embargo, hasta el momento, ambos países se mantienen bajo negociación por vía diplomática, con sucesivas reuniones en Omán.
