Con la intención de acelerar un esfuerzo diplomático que permita construir el futuro de Ucrania antes de la cumbre mundial, se cierra este fin de semana un ciclo de dos días de trabajo en los Estados Unidos por parte de una delegación ucraniana de alto nivel. Las consultas, que han llevado a cabo figuras clave del círculo del presidente Volodímir Zelenski y de entornos muy cercanos al presidente Donald Trump, han servido para dibujar una hoja de ruta destinada a la recuperación económica y a objetivos de seguridad a largo plazo.
Camino hacia un acuerdo en Davos: Prosperidad y garantías
El eje que organizó estas conversaciones sustantivas fue el marco de dos puntos de discusión: un plan de desarrollo económico y prosperidad, y, por otra parte, unos mecanismos de garantías de seguridad para Ucrania. Según explicó Rustem Umerov, el foco estuvo precisamente en «trazar mecanismos prácticos para su implementación y su cumplimiento».
La ambición de esta gestión es considerable. Kyrylo Budanov remarcó que el viaje tenía como objetivo «hablar de los detalles del acuerdo de paz». En esa línea, el presidente Volodímir Zelenski afirmaba el viernes que la delegación intentará cerrar con las autoridades estadounidenses los documentos necesarios para hacer una propuesta de acuerdo.
El objetivo más cercano es el Foro Económico Mundial que se celebrará en Davos, Suiza. Si se aprueban las propuestas trabajadas en Washington, EE. UU. y Ucrania podrían firmar los documentos la semana próxima en este evento, al cual el presidente Donald Trump tiene previsto asistir. Las partes han convenido seguir el trabajo en la próxima etapa de consultas en la ciudad suiza.
La política internacional bajo el fuego de la infraestructura crítica
Las negociaciones en territorio estadounidense no se dieron en el vacío, sino en paralelo a una ofensiva rusa implacable. La delegación ucraniana advirtió a sus socios estadounidenses de los recientes ataques de Rusia a la infraestructura energética. Zelenski hizo hincapié en que la principal misión de sus enviados era hacer entender cómo estos azotes van «minando parte de la condición de la política internacional».
El líder ucraniano en concreto fue claro al advertir de forma aseverativa por un lado que la violencia rusa viene «empeorando de forma ininterrumpida las pequeñas oportunidades de diálogo que existían» y por otro lado remarcó que «la parte estadounidense debe entender esto».
«Transformar el invierno en un arma»
Las negociaciones se producen en un contexto de crisis energética que se acentúa con el clima. Zelenski convocó la reunión especial de coordinación energética el domingo y localizó las situaciones más difíciles en Kiev, Járkov y Zaporiyia. Desde que comenzó la guerra, Moscú ha golpeado la red eléctrica con el objetivo de debilitar la voluntad de resistencia de Ucrania, una táctica que Kiev ha denominado «convertir el invierno en un arma».
Las cifras son escalofriantes: el nuevo ministro de Energía, Denys Shmyhal, dijo que Rusia ha lanzado 612 ataques contra objetivos energéticos en el último año. Los bombardeos sobre objetivos energéticos se han multiplicado de forma reciente, a la par que las temperaturas nocturnas caían incluso hasta los -18 grados centígrados.
La reunión celebrada en Washington constituye un hito esencial en el camino hacia la consolidación de un programa de seguridad y recuperación económica para Ucrania, pensando incluso en la posibilidad de una firma histórica en Davos. No obstante, tal avance diplomático va sujeto a un hilo fino. Mientras la diplomacia habla de mecanismos de prosperidad en las cancillerías, las infraestructuras de Ucrania funcionan al límite del cerco ruso, y el interrogante es si el acuerdo político llegará a tiempo para hacer frente a un invierno que ya está siendo utilizado como arma de guerra.
