La situación que se vive en Irán actualmente, es de suma tensión y enfrentamientos entre la población y el gobierno. La frustración de los ciudadanos ha catapultado a multitudes a salir a protestar, encontrándose en muchos escenarios frente a la represión por parte del gobierno. Las revueltas, han provocado reacciones a lo largo y ancho de todo el mundo, en contra de las acciones del gobierno.
La Unión Europea respalda la nueva ola de protestas en Irán y exige el fin de la represión
En esta ocasión, ha sido la Unión Europea que ha reafirmado su apoyo hacia los ciudadanos iraníes, quienes han vuelto a tomar las calles en una nueva ola de manifestaciones que sacude a la República Islámica desde finales de diciembre de 2025. Asimismo, han exigido el restablecimiento inmediato de los derechos fundamentales pisoteados por las autoridades de seguridad del Estado.
El Servicio Europeo de Acción Exterior (SEAE), ha emitido comunicados urgentes instando a las fuerzas de seguridad iraníes a detener la violencia letal que se ha estado utilizando contra los ciudadanos. Según datos de organizaciones como Iran Human Rights (IHR), en apenas 2 semanas la represión ha dejado ya un saldo de más de 50 fallecidos y cerca de 2300 detenidos.
El Parlamento Europeo, ha intensificado su presión legislativa, pues recientemente se han llevado a cabo resoluciones donde los eurodiputados han condenado los más de 900 ahorcamientos reportados en 2024. Al mismo tiempo, han reiterado su llamado para que la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC), sea incluida oficialmente en la lista de organizaciones terroristas de la Unión Europea, señalándola como el brazo ejecutor de la represión.
¿Qué ha estado viviendo la población de Irán?
El gobierno iraní, a través del Líder Supremo, Ali Jameneí, ha emitido acusaciones, señalando específicamente a Estados Unidos e Israel, a quienes ha calificado de «enemigos extranjeros», de orquestar los disturbios. La Unión Europea ha rechazado esta narrativa, recordando que culpar a actores externos no borrará el descontento interno de la población, debido a una mala gestión y la falta de libertades.
Durante los últimos días del año pasado y el inicio de este 2026, la población en Irán detonó un problema que se venía arrastrando desde 2025 con tensiones remanentes de anteriores heridas. Las protestas tenían motivos inicialmente económicos, impulsadas por el colapso de la moneda nacional, el rial, y una inflación galopante. Sin embargo, rápidamente la situación escaló, hasta un punto en el que tiene alta influencia en la reacción del gobierno iraní.
La población en Irán se halla en las calles reclamando no solo porque la moneda nacional perdió cerca de un 80% de su valor en 2025. Sumado a esto, la inflación es de más del 52%, lo que se traduce en un aumento de más del 70% en alimentos esenciales para cada ciudadano, al igual que un incremento del 50% en los insumos médicos y un aumento en los precios de la gasolina a finales del año pasado.
El gobierno ha reprimido todas las manifestaciones
Una vez que los comerciantes del Bazar salieron a las calles, se unieron los trabajadores industriales, la clase media empobrecida y los estudiantes universitarios. En un conjunto de demandas económicas y políticas, el pueblo iraní se ha encontrado con represiones que le han costado encarcelamientos a muchos y la vida a otros.
Sin embargo, las acciones del gobierno no se han frenado allí. Uno de los puntos más criticados por Bruselas, es el apagón digital total al que han sometido a la población desde el pasado 8 de enero. El régimen de los ayatolás ha realizado la desconexión casi total de internet durante varias noches consecutivas, en un intento por sofocar la organización de las protestas y evitar que salgan imágenes de la represión al exterior.
