Las calles de Caracas se convirtieron en escenario de cruentas escenas que dan cuenta de la profunda crisis social y política que azota al país. Sin diálogo con las autoridades, familiares y allegados de los presos y perseguidos por el régimen chavista iniciaron una huelga de hambre que ya comenzó a manifestar los primeros efectos en su salud, con descompensaciones en plena vía pública.
Delcy Rodríguez mantiene la calma ante el desesperado reclamo
Desde su asunción como autoridad máxima del Palacio de Miraflores y representante directa de Venezuela ante Estados Unidos, la gestión de Delcy Rodríguez dio inicio en pleno caos, con esperanzas de llevar adelante una transición pacífica y de comenzar el trabajo de reunificación social que acompañe su liderazgo.
Tras años de persecución política y de que organismos de rango internacional investigaran los crímenes de lesa humanidad perpetuados a manos de la Guardia Nacional Bolivariana, los funcionarios de Maduro que permanecieron firmes a la avanzada de Trump intentaron redimirse de sus acciones y anunciaron, el pasado 8 de enero, la puesta en libertad de los reclusos.
Aprehendidos sin causas claras y juzgados en instancias durante las cuales se incumplieron garantías fundamentales, más de 1000 víctimas fueron aisladas en la red de centros de detención de la dictadura y obligadas a sobrevivir en circunstancias inhumanas.
Pero la decisión comunicada al mundo por Jorge Rodríguez encendió la esperanza de escribir un futuro distinto para la oposición, que podría salir de las sombras sin temor a perder la libertad y presenciar el regreso de los desaparecidos.
Sin embargo, la espera se prolongó y, hasta el día de la fecha, se reportan 637 presos cuya situación futura no fue esclarecida, ante la angustia de las familias que se mantienen en vilo por novedades. En este escenario, y agotados del silencio tortuoso de las autoridades y la nula transparencia del proceso, los damnificados alzaron la voz en las calles, con protestas que se replicaron en todo el territorio nacional.
En contraste, el viernes la presidenta se refirió al candente panorama nacional utilizando un tono calmo y proyectando la imagen de estabilidad institucional que necesita para conservar la confianza de la potencia, que le permitirá conservar el poder y la herencia madurista.
Ante las cámaras de NBC News, Delcy no solo defendió que su gobierno respeta y se apega a los principios de la Constitución Nacional, sino que también aseguró que el sistema de justicia que dictaminó cada uno de los encarcelamientos es «garante del Estado» y de la paz social, puesto que opera con total transparencia y objetividad.
Medida extrema
Si bien las protestas datan de los días posteriores al 3 de enero, lo cierto es que el reclamo de padres, parejas e hijos va escalando en intensidad. Y, ante la falta de respuestas, los familiares tomaron, estos últimos días, la medida más drástica: iniciar una huelga de hambre para exigir la libertad de todos los presos y la aprobación de la Ley de Amnistía.
Los registros periodísticos revelan que los primeros casos de inanición comenzaron hacia el 14 de febrero, por lo que, hasta la fecha, las otras víctimas de la violencia institucional llevarían alrededor de 50 horas sin ingerir alimentos.
En consecuencia, la oposición comenzó a denunciar las primeras descompensaciones de los manifestantes que se instalaron en las inmediaciones de los centros de detención, emulando las condiciones de vida de los internos que, se sabe, sobreviven sin hidratación, medicación ni nutrición idóneas.
Desde Zona 7, huelguistas hicieron pública también la prohibición de que los internos reciban la visita de un médico provisto por los familiares, a quienes las autoridades del servicio penitenciario exigen orden judicial para proceder con la visita médica.
Entre las víctimas, los videos que circulan en redes sociales registran a mujeres de edad avanzada postradas en colchones ubicados en plena vía pública, sufriendo los primeros efectos de la falta de nutrición, y sumidas en el llanto por el desamparo del Estado. «Mientras el poder guarda silencio, madres y esposas se desploman por justicia», expresaron desde la organización DD. HH. Vente Venezuela.
La reacción de María Corina
Desde el extranjero, la Nobel de la Paz y legítima vicepresidenta de los venezolanos se mantiene al tanto de los acontecimientos. «¡Que todo el mundo lo vea!», clamó desde sus redes sociales, donde reposteó las crudas imágenes que revelan la realidad cotidiana de su país. «No descansaremos hasta liberar a cada uno de nuestros presos», advirtió al gobierno.
