Tras el reinicio del conflicto entre Israel y grupos terroristas del Líbano, las autoridades norteamericanas tomaron la decisión de retirar a sus funcionarios del país árabe por temor a la escalada de violencia. Mientras tanto, el gobierno libanés denunció la ruptura del pacto pacífico con la ocupación ilegítima de las tropas de Benjamín Netanyahu.
Israel enciende la mecha del conflicto con el Líbano
Arguyendo una contraofensiva dirigida al grupo terrorista Hezbolá, el ejército israelí bombardeó la zona de Baalbek y el valle de la Bekaa al este del Líbano este viernes, desatando el terror en los habitantes y rompiendo el acuerdo de paz que estaba vigente desde 2024.
Según informaron medios internacionales, el Estado de Israel se avalanzó sobre el país vecino desatando una oleada de ataques aéreos que tuvieron como principal objetivo a los centros de operaciones de las facciones de Hezbolá desde donde, presuntamente, sus cabecillas tramaban avanzadas sobre territorio judío.
En consecuencia, el gobierno local reportó el fallecimiento de al menos 12 personas y más de una veintena de heridos, entre los que se contaron civiles inocentes, que se vieron envueltos en el fuego de un conflicto. El presidente libanés, Joseph Aoun, condenó el accionar de Israel como un «flagrante acto de agresión», que entorpeció los intentos de acercamiento diplomático entre los países.
El mandatario también instó a EE. UU. a mediar en el conflicto para prevenir el incremento de la violencia. Por su parte, desde la organización terrorista reconocieron el deceso de 8 de sus integrantes, y se comprometieron a prestar resistencia a la cruzada, por lo que se espera el empeoramiento de las condiciones de vida en la región.
Reporta France 24 que el diputado de Hezbolá, Rami Abou Hamdane, pidió expresamente a las autoridades imponer mano dura y tomar acciones concretas contra el accionar deliberado de su histórico oponente, que dejó en evidencia su nula disposición a resolver las diferencias por la vía del diálogo.
Estados Unidos, en el fuego cruzado
Al tanto de los acontecimientos, la cúpula republicana no tardó en emitir orden de evacuación para poner a salvo a sus funcionarios residentes en la región, dados sus estrechos vínculos con el gobierno israelí. Previendo el agravamiento del panorama, el Departamento de Estado pidió armar las valijas y emprender su regreso a la nación occidental a los políticos que desempeñaban funciones no esenciales en Beirut.
La novedad, dada a conocer este lunes, dio cuenta de la candente situación en Oriente Medio, región que Donald Trump, pese a sus esfuerzos, no logra armonizar. Pues las tensiones entre grupos terroristas y las fuerzas del Estado de Israel no hallan límites diplomáticos que las contengan.
Dadas las circunstancias, la Embajada de Beirut comenzó a vaciarse durante la jornada. Y, aunque el organismo continúa en funciones por el momento, desde Washington advirtieron a los ciudadanos norteamericanos en territorio libanés acerca de los recursos limitados para asistirlos en situación de emergencia.
«Los ciudadanos estadounidenses en el Líbano deben tener en cuenta que los funcionarios consulares de la Embajada de Estados Unidos no siempre pueden viajar para asistirlos», comunicaron.
Por ello, instaron a los residentes a evitar participar de manifestaciones populares, que podrían tornarse violentas, y a no desviarse hacia zonas peligrosas. Y, en las líneas más preocupantes, les solicitaron huir rápidamente del país en la medida de sus posibilidades.
Como extrema precaución, pidieron a sus compatriotas en el extranjero evitar el sur libanés y la frontera con Siria, puesto que las localizaciones se convirtieron en el escenario principal de los enfrentamientos entre grupos armados. De la misma manera, recomendaron a los interesados en viajar a la zona prescindir de sus planes.
Continúan los roces con Irán
Mientras tanto, las autoridades israelíes también atienden la pulseada contra Irán. En las últimas horas, el primer ministro Netanyahu advirtió al régimen de los ayatolás que «Israel es más fuerte que nunca» y no dudará en «responder con una fuerza inimaginable» a cualquier ofensiva en su contra.
