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El WRI analiza el alcance y las limitaciones estructurales del Acuerdo de París

Por Luz Vaquero · 15 septiembre, 2026 · 5:08 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
El WRI analiza el alcance y las limitaciones estructurales del Acuerdo de París
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Al ir transitando su segunda década de vida, el mítico Acuerdo de París se halla ante su contexto geopolítico más complicado hasta la fecha. Un mundo de tensiones económicas y de conflictos internacionales que, en esta coyuntura, nos muestra un análisis riguroso realizado por el Instituto de Recursos Mundiales (WRI), que refleja tanto los rotundos logros como las inevitables limitaciones estructurales de este tratado multilateral. Ahondar en qué es capaz de ofrecer (y en qué no lo es) este tratado climático será la cuestión clave para seguir avanzando con convicción en la acción medioambiental en un contexto diplomático mundial cada vez más explosivo y complejo.

La responsabilidad nacional y el diseño original

El Acuerdo de París, que fue asumido con entusiasmo en el 2015, supuso un avance sin parangón (nunca antes el mundo se había fijado un objetivo universal de contener el calentamiento a 2,7 °F). Desde aquellos años, y sin considerar los años que nos separan de la firma del mismo acuerdo, las proyecciones pesimistas de calentamiento se han reducido y en lugar de estimaciones por encima de los 7,2 °F, plantean ahora una trayectoria que tiende a estabilizarse por debajo de los 5,4 °F. Sin embargo, el mismo documento señala que el Acuerdo de París se formuló exclusivamente para configurar un marco referencial, para aquellas políticas nacionales que sí contribuyan a su implementación y a la movilización de las ingentes cantidades de dinero que se requieren para ello.

Esta delimitación funcional es necesaria para no caer en desilusiones infundadas. No se puede imponer por medio de las disposiciones del Acuerdo un cumplimiento por las naciones soberanas de sus metas, ni habrá más adaptabilidad por el mero hecho de que exista un procedimiento burocrático de la ONU. La reducción de las emisiones dependerá exclusivamente de que los gobiernos y los actores financieros asuman su deber intransferible de transformarlas en acciones concretas a nivel local.

La plataforma política y la ambición colectiva

A pesar de las limitaciones directas en cuanto a su capacidad ejecutiva, el proceso climático cumple importantes funciones únicas y extraordinariamente efectivas. En primer lugar, proporciona una plataforma política mundial de un solo nivel donde todas las naciones pueden asegurar un asiento alrededor de la mesa de negociaciones, sin tener en cuenta su tamaño económico.

Para los países más pequeños o con menor capacidad, se puede afirmar que esta es la única plataforma internacional donde sus voces y sus demandas formales pueden hallar respuesta a la dura crisis climática de la que no son responsables. Cada año, las cumbres climáticas reúnen a miles de delegados, actuando como grandes nodos diplomáticos que generan importantes coaliciones para proteger millones de acres de ecosistemas vulnerables. En segundo lugar, estos espacios de intensa negociación formal proveen un lugar en el que establecer una ambición colectiva y una visión para el futuro de la humanidad.

El seguimiento nacional de la puesta en marcha del clima

El pacto cumple un poder irremplazable en el seguimiento de la puesta en marcha en la nación. En el centro del sistema mundial están las llamadas contribuciones determinadas a nivel nacional a través de las cuales cada Estado hace mención de los pasos exactamente determinados y vinculantes para una fuerte reducción de los niveles de contaminación de los diferentes sectores. Las contribuciones determinadas a nivel nacional son el mecanismo a través del cual están comprometidos los altos puntos de acuerdo multilaterales con políticas públicas de carácter local y metas económicas.

Para garantizar que estos compromisos no sean solo palabras vanas, el régimen requiere también que los Estados adopten informes de transparencia bianuales que describan, celosamente y con un avance claro, el recuento de las principales volúmenes de emisión y el avance que se ha ido logrando en obra de la adaptación estructural.

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