En un acto que hace pocos meses era impensable, el secretario de Energía de Estados Unidos, Chris Wright, aterrizó en Caracas, marcando la visita de mayor nivel por parte de un funcionario estadounidense a Venezuela en casi tres décadas. Esta misión diplomática, se suma a la nueva era de las relaciones entre ambos países, que compartieron años de profundas tensiones y donde el petróleo es definitivamente el poder de conexión en la actualidad.
Wright visita Venezuela para seguir impulsando la administración de Estados Unidos sobre el petróleo venezolano
Desde el Palacio de Miraflores, el secretario Wright no escatimó en sus palabras para felicitar y respaldar las acciones que Estados Unidos ha tomado sobre el sector energético venezolano. Además, destacó que estas medidas forman parte de una agenda mucho más amplia para hacer que América sea grande otra vez.
El secretario de Energía de Estados Unidos, compartió el espacio de declaraciones con la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, quien además compartió los detalles de la visita del representante extranjero por las plantas petroleras y petroquímicas del país. Wright, reconoció también la larga historia entre ambas naciones, y validó el enfoque actual de sanar las heridas económicas del país caribeño.
El contexto de la visita del secretario estadounidense, se encuentra enmarcado en la decisión de la administración del presidente Donald Trump, de asumir el control de las ventas y los ingresos petroleros de Venezuela, tras los eventos del pasado 3 de enero. De acuerdo con este plan, Estados Unidos es el encargado de comercializar el crudo producido en Venezuela y depositar las ganancias en cuentas controladas por el propio gobierno estadounidense.
La prioridad de las acciones de Trump es la seguridad del hemisferio y de Estados Unidos
En ese orden de ideas, Wright fue consultado por la prensa en cuanto a la relación entre la captura y traslado de Nicolás Maduro y la sed de petróleo de los Estados Unidos. Sin embargo, este lo negó de manera categórica y aclaró que se trató de un asunto estrictamente geopolítico y de seguridad regional, frente a un régimen ilegítimo que amenazaba a todo el continente.
La medida ha sido ampliamente apoyada como una fase de estabilización necesaria para rescatar al país. Al tomar el control de una reserva inicial de entre 30 y 50 millones de barriles, Estados Unidos busca asegurar que cada dólar se traduzca en un beneficio tangible para el pueblo venezolano, al mismo tiempo que satisface los intereses de seguridad energética de la potencia norteamericana.
Venezuela ha preparado el terreno para que Estados Unidos pueda realizar las actividades petroleras con normalidad
Dentro de Venezuela, las reglas del juego también han cambiado de forma drástica a raíz de la llegada de Delcy Rodríguez como presidenta encargada. El gobierno, promulgó recientemente una nueva ley en materia de energía, que desmantela el modelo que rigió durante los últimos 20 años a toda la industria petrolera. Esta histórica legislación pone fin al monopolio de la estatal PDVSA, permitiendo luego de varias décadas, que el capital privado extranjero tenga el control real sobre las operaciones petroleras del país.
El miedo a la expropiación y la obligación de dirimir conflictos en tribunales venezolanos, durante años alejaron a los inversionistas. Al respecto, uno de los puntos más aplaudidos por la delegación estadounidense encabezada en este caso por Wright, fue la inclusión del arbitraje independiente en caso de disputas.
En ese sentido, el propio Wright señaló que no fue necesaria la intervención militar y ni siquiera una participación financiera por parte del gobierno para reconfigurar el mercado petrolero global y transformar al mercado global. Estados Unidos, ha conseguido compradores en todos los rincones del planeta, incluso en la propia China, que está adquiriendo el petróleo venezolano a través de Estados Unidos.
