El presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, realizó una nueva denuncia sobre una importante ofensiva rusa que tuvo como objetivo instalaciones eléctricas y de logística civiles, así como algunos edificios residenciales, a pesar de los considerables avances en materia diplomática que se vieron en las últimas semanas, y pese a las presiones del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, para que el conflicto termine antes de junio.
La guerra sigue su curso
A pesar de los importantes avances en las mesas de negociaciones y que cada vez parece haber más acuerdos que disidencias para dar por terminado el conflicto bélico en el este de Europa, las fuerzas de la Federación Rusa siguen implementando una estrategia de hostigamiento sobre la población civil ucraniana, con el objetivo de romper el estancamiento del frente de batalla o generar una presión suficiente sobre el gobierno de Kiev para que ceda ante las demandas de Moscú.
En este sentido, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, condenó el ataque que las tropas rusas perpetraron durante la noche del sábado y la madrugada del domingo, en el que lanzaron una considerable cantidad de material bélico, no solamente sobre objetivos militares, sino también contra la infraestructura civil, energética y residencial de varias ciudades y regiones ucranianas.
«Durante la noche del sábado, Rusia llevó a cabo otro ataque masivo contra Ucrania, desplegando más de 400 drones y casi 40 misiles de diversos tipos», aseguró el mandatario ucraniano para después denunciar que «Rusia lanzó más de 2000 drones de ataque, 1200 bombas aéreas guiadas y 116 misiles de diversos tipos contra nuestras ciudades y pueblos tan solo la semana pasada. Casi a diario, atacan instalaciones energéticas, infraestructura logística y edificios residenciales»
Más sanciones y presión sobre Moscú
«La producción de este armamento sería imposible sin componentes extranjeros críticos, que Rusia sigue obteniendo eludiendo las sanciones», señaló el mandatario ucraniano, que anticipó la implementación de nuevas sanciones contra empresas proveedoras de dichos componentes, así como a fabricantes de misiles y drones que activamente suministran de sus productos a Moscú.
Además, el apoderado de Kiev vaticinó más sanciones para el sector financiero ruso que afectarán a las «empresas a través de las cuales se realizan pagos por el suministro de componentes utilizados en la producción de misiles rusos. También se han impuesto sanciones a las agencias que apoyan el mercado de criptomonedas y las operaciones de minería de Rusia», aunque algunas de estas disposiciones ya fueron contempladas en el vigésimo paquete de sanciones de la Unión Europea.
«El mundo no debe ignorar los ataques rusos. Cuando no hay respuesta global, los ataques se vuelven más frecuentes y brutales. Esto se puede detener mediante un apoyo real a Ucrania y a nuestra defensa», aseguró Zelenski y agregó que «para que la diplomacia funcione, es esencial una presión constante sobre Rusia. El precio de la guerra debe ser tan alto que la guerra se vuelva insostenible para la Federación Rusa».
Trump presiona para acabar con la guerra para junio
En declaraciones anteriores, Zelenski anticipó que el gobierno de los Estados Unidos apunta a terminar con la guerra en el este europeo a más tardar en junio, y se ofreció a oficiar, además de su rol como mediador principal en el conflicto, como sede de las conversaciones de paz futuras.
Desde Washington salió la propuesta para que «los dos equipos negociadores, de Ucrania y Rusia, se reúnan en Estados Unidos, tal vez en Miami», explicó el mandatario ucraniano el pasado jueves.
Si bien la intención de los Estados Unidos es clara, el avance en las conversaciones de paz sigue estancado debido a la falta de un consenso sobre el futuro de los territorios ucranianos ocupados, reclamados como propios por el Palacio del Kremlin.
