Las autoridades ucranianas se expresaron en redes sociales para denunciar que en la tarde-noche del miércoles 7 de enero, Rusia ejecutó un ataque masivo coordinado con drones y, en palabras de Volodímir Zelenski, dejando «sin electricidad ni calefacción en invierno» a las regiones de Dnipropetrovsk y Zaporiyia. Uno de los ataques más fuertes del ejército ruso, tanto por los objetivos estratégicos alcanzados y los efectos en la población, como por el contexto en el que ocurre.
La dimensión del ataque ruso denunciado por Zelenski
El despliegue ruso del miércoles a la tarde-noche consistió de un ataque coordinado con el lanzamiento de 97 drones, de los cuales 27 impactaron en objetivos ucranianos, generando un corte masivo en el sistema eléctrico de diversas ciudades, afectando iluminación y calefacción, servicios fundamentales en una región que atraviesa el invierno con temperaturas por debajo de los 0 ºC.
La región de Dnipropetrovsk fue la más afectada, en la que al menos 1 millón de personas fueron alcanzadas por los efectos del ataque, con más de 600 000 hogares sin suministro eléctrico, 800 000 si se considera además la falta de calefacción y hasta 1 millón si se tiene en cuenta la interrupción del servicio de agua corriente.
Otra región muy afectada fue Zaporiyia, en la que la mayoría de los consumidores quedaron sin electricidad y el restablecimiento fue gradual, en instalaciones clave. El saldo de víctimas inmediatamente después del ataque asciende a 3 muertos en total, 8 heridos en Krivói Rog y múltiples heridos en otras ciudades afectadas, esto sin considerar los daños en cadena producidos por la falta de acceso a la electricidad.
«Esta es una guerra contra la vida»: declaraciones oficiales de Zelenski
La denuncia publicada en redes sociales por el presidente ucraniano Volodímir Zelenski caracterizó al ataque como una afrenta a la vida, argumentando que «no tienen sentido militar estos ataques al sector energético ni a las infraestructuras, que dejan a la gente sin electricidad ni calefacción en invierno», y que los ataques no tienen «ningún propósito militar ni estratégico en la guerra en sí».
Para el primer mandatario ucraniano, Rusia no tiene un objetivo militar legítimo, y por lo tanto efectúa crímenes de guerra contra la población civil, en un intento por desmantelar Ucrania: «Esta es la guerra de Rusia contra nuestro pueblo, contra la vida en Ucrania: un intento de desmantelarla», agregó. Los ataques a infraestructura energética han sido una constante en la estrategia rusa, intensificada en los últimos meses en que el país avanzó estacionalmente al invierno.
Pedido de ayuda a los aliados de Ucrania
El ataque fue ejecutado en la antesala de reuniones diplomáticas clave en París, a las que asistirán distintos líderes europeos. Zelenski instó a sus aliados a romper el silencio y reaccionar en un tono de urgencia, ante el «deliberado tormento que Rusia inflige al territorio y a la población ucraniana». También señaló que las conversaciones diplomáticas están demorando el suministro de sistemas de defensa aérea y equipos que Ucrania podría utilizar para «proteger vidas».
La zona más comprometida es Dnipropetrovsk en la cual se encuentran trabajando equipos de reparación, imposibilitados en un principio por la falta de electricidad. Además, la primera ministra Yulia Sviridenko señaló que los trabajadores del sector energético trabajan «en condiciones extremadamente difíciles para proporcionar luz y calefacción a la población», con la presión adicional que ejercen las condiciones climáticas.
Mientras tanto se ha declarado una emergencia nacional en coordinación con las autoridades de las regiones afectadas. El anuncio del presidente también señaló el despliegue de «todos los recursos, equipos y servicios necesarios para hacer frente a la situación. He dado instrucciones a la primera ministra de Ucrania, Yulia Sviridenko, para que proporcione todo el apoyo necesario a las autoridades locales».
