Mientras los líderes y diplomáticos, occidentales y del resto del mundo, hablan en la Conferencia de Seguridad en Múnich y apenas a unos días de que se lleve a cabo una nueva ronda de negociaciones entre Moscú, Kiev y Washington, el presidente ucraniano Volodimir Zelenski denunció la falta de interés de la parte rusa por terminar la guerra, usando como evidencia la prácticamente nula variación en la cantidad de material bélico utilizado por las tropas del Kremlin en la última semana.
La guerra no cesa
Más allá de las optimistas declaraciones de funcionarios y expertos que confían en ver el fin de la guerra de Ucrania para junio de este año, los intercambios de ataques entre uno y otro bando no se detienen y las tropas rusas, si bien han visto bastante ralentizado su avance debido a las temperaturas extremadamente bajas del invierno europeo, siguen empujando la línea del frente de batalla cada vez más al interior del territorio ucraniano y hostigando a la población civil con cortes de energía y desabastecimiento.
En este sentido, el presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, volvió a denunciar un uso considerable de material bélico por parte de Rusia, que a esta altura no sorprende por su cantidad, que no ha disminuido a pesar de los celebrados avances en materia diplomática con el fin de detener el conflicto, y volvió a señalar como un crimen de guerra la concentración sobre las instalaciones generadoras de energía.
Miles de drones, decenas de misiles, cientos de miles a oscuras
A través de una publicación en su cuenta oficial de la red social X, Zelenski aseguró que «cada día, la recuperación continúa sobre nuestras ciudades y comunidades tras los ataques rusos» y agregó que «solo esta semana de febrero, lanzaron cerca de 1300 drones de ataque, más de 1200 bombas aéreas guiadas y 50 misiles sobre Ucrania, casi todos balísticos».
El dirigente ucraniano señaló que, nuevamente, la mayoría de los ataques tuvieron como objetivos principales a edificios civiles e instalaciones generadoras y difusoras de energía en las regiones de Odesa, Donetsk, Zaporiyia y Sumy, dejando a oscuras a buena parte de la población ucraniana. Los equipos de respuesta a emergencias y las cuadrillas de técnicos se encuentran trabajando tanto en la asistencia a los afectados por las explosiones como en los daños al sistema de energía para devolver el servicio a los usuarios lo antes posible.
«Los rusos combinan deliberadamente sus ataques para destruir nuestras instalaciones de generación, subestación y red eléctrica. Muchos ataques también impactan en infraestructura residencial», explicó el mandatario ucraniano para inmediatamente después reconocer el efectivo accionar de las defensas que interceptaron la mayor parte de los drones y misiles lanzados por Rusia.
El futuro del Donbás sigue siendo incierto
Durante su participación en la Conferencia de Seguridad de Múnich, Zelenski volvió a rechazar públicamente la propuesta por parte de Rusia de ceder el control territorial y ejecutivo de la región del Donbás, la cual incluye los territorios ocupados de Lugansk y Donetsk al este de Ucrania, calificando dicha exigencia como «una locura» por parte del Kremlin.
Apenas a unos días de que se lleve a cabo una nueva reunión trilateral entre negociadores ucranianos, rusos y estadounidenses, Zelenski ratificó que Ucrania no cederá ningún territorio: «No podemos simplemente retirarnos de nuestro territorio o intercambiar una parte de nuestro territorio. Es un poco una locura».
En paralelo, empezó a circular una versión sobre una iniciativa que estaría preparando el gobierno de los Estados Unidos, que implica la creación de una zona franca en el Donbás. El proyecto estipularía la constitución de un corredor de libre comercio que funcione como área de separación entre Rusia y Ucrania, apuntando a facilitar el comercio y aliviar la situación de la población social.
