Las comunidades rurales y forestales de Carolina del Sur han pasado a una fase de vigilancia extrema, como resultado de la continua existencia de condiciones de sequía peligrosas y una sequía en aumento que afecta a todo el estado. La División de Manejo de Emergencias de Carolina del Sur (SCEMD) y la Comisión Forestal del estado han emitido una «Prohibición de quema Estatal» (State Forester’s Burning Ban), que, desde las 16:00 de hoy, prohíbe de manera definitiva la ejecución de fuegos al aire libre en todas las zonas no incorporadas del estado.
Una situación de riesgo extremísimo en Carolina del Sur: Humedad por debajo del 20 %
La decisión de implementar la prohibición total fue tomada debido a que los expertos de la Comisión Forestal advierten de que las condiciones atmosféricas de los días venideros tienen un potencial extraordinario para que los incendios se enciendan y se propaguen. Se deben añadir otros factores a esta que se irán sumando a lo largo del tiempo. El que más preocupa es el descenso directo de la humedad relativa, que puede llegar a ser muy baja si las previsiones más malas parecen ser ciertas, de forma que llegarán a niveles de humedad inferiores al 20 % en muchas zonas del estado.
A esta circunstancia se le añade la presencia de vientos fuertes y una vegetación que ha perdido casi todo su menguante contenido hídrico, lo que hace que la vegetación sea, ya de por sí, un combustible extremadamente seco. Desde el punto de vista del jefe de bomberos de la Comisión Forestal de Carolina del Sur, Darryl Jones, el clima proyectado para el fin de semana propiciará el tipo de condiciones que son ideales para que cualquier fuego que surja sea intenso y se propague rápidamente.
Las consecuencias de los fenómenos naturales: Acumulación de material combustible
Un segundo punto de controversia para los bomberos y los rescatistas es el legado de eventos meteorológicos precedentes que todavía tienen huellas en el paisaje forestal de Carolina del Sur. Los responsables de la extinción y el salvamento están particularmente alerta en aquellos lugares donde el huracán Helene y las tormentas de frío reciente han dejado numerosos árboles dañados. Estos sucesos han dejado tras sí importantes cantidades de ramas y árboles en descomposición que actualmente son como una pólvora para el fuego.
La prohibición de quemar es, por tanto, una de las medidas de seguridad pública más importantes para reducir al máximo las posibilidades de que surjan focos de iniciación. La prohibición es general incluye la quema de restos de la jardinería, las quemas prescritas, las hogueras y fogatas de uso recreativo en todas y cada una de las zonas rurales del estado. Existe un número limitado de excepciones ya que la prohibición no se aplica a los fuegos que se utilicen solamente para la preparación de comidas o a los fuegos establecidos en espacios apropiados y permanentes.
El contexto nacional: El riesgo aún está latente en las llanuras y el occidente
Las protecciones que Carolina del Sur ha establecido para contrarrestar el fuego no impiden que el riesgo de incendios se mantenga firme en otras partes del país. La amenaza ha disminuido un poco en algunas de las partes de las Grandes Llanuras, los meteorólogos urgen a tener en cuenta que el riesgo de incendios es igualmente alto en el medio del país y el occidente. Las condiciones que se dan este domingo son especialmente amenazantes en partes de Wyoming, Nebraska y Utah.
Esta situación nacional hace evidente el recrudecimiento de las sequías que han hecho que los servicios de emergencias tengan que prepararse defensivamente durante gran parte del año. La prohibición total de quemas en Carolina del Sur responde a una necesidad urgente para poner un freno al riesgo de incendios.
