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Miles de enormes ballenas están llegando de todas partes a las aguas de Groenlandia y la están convirtiendo en una inmensa zona de alimentación que apenas existía hace una generación

Por Skarlett Soto · 3 septiembre, 2026 · 2:55 p. m. · 4 min de lectura Compartir: f 𝕏 in
Miles de enormes ballenas están llegando de todas partes a las aguas de Groenlandia y la están convirtiendo en una inmensa zona de alimentación que apenas existía hace una generación
Imagen generada con inteligencia artificial
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Nadie pensaba que veríamos a miles de ballenas juntas, comiendo tan al norte del mundo.

En las costas de Groenlandia, el hielo marino ha retrocedido muy rápido. Al mismo tiempo, el alimento se desplazó hacia estas aguas y las ballenas comenzaron a seguirlo.

Tres especies de ballenas han llegado a este lugar frío para usarlo como su nueva zona de alimentación en verano.

¿Qué puede ocurrir con el ecosistema cuando miles de enormes ballenas empiezan a ocupar aguas donde antes apenas aparecían?

Lo que ocurre en Groenlandia es objeto de preocupación

Durante décadas, el hielo marino cubría buena parte de la costa oriental de Groenlandia y limitaba el acceso de estas grandes ballenas.

Pero el planeta comenzó a calentarse.

El agua del mar subió unos 2 °C desde los noventa y, desde mediados de la década de 2000, el borde del hielo durante el verano retrocedió considerablemente hacia el norte.

Para comprender lo grande que fue este cambio, un grupo de biólogos juntó información de un rompecabezas que duró casi 40 años.

Estudiaron registros antiguos de barcos desde 1987, hicieron vuelos en 2015 y 2024, siguieron a los animales con satélites y escucharon a los cazadores inuit, que conocen muy bien el lugar.

Todos esos datos mostraron lo mismo: las ballenas que antes eran una rareza ahora aparecen regularmente durante el verano.

Qué hay en el menú del Ártico que atrae a tantos visitantes

La razón principal por la que miles de ballenas nadan hasta Groenlandia es muy simple: tienen mucha hambre.

Su comida favorita en esta travesía es el capelán, un pez pequeño de aguas frías que funciona como alimento para buena parte de la fauna de la zona.

Desde mediados de la década de 2000, el capelán desplazó sus zonas de alimentación desde aguas más cálidas al norte de Islandia hacia el mar de Groenlandia, y las ballenas parecen haber seguido su rastro.

Al juntarse aguas más libres de hielo y toneladas de peces listos para comer, la costa se convirtió en un gran restaurante al aire libre donde conviven varias especies.

Para empezar tenemos a las ballenas jorobadas. Antes de 2006 casi no se veía ninguna, pero ahora se calcula que unas 4000 llegan a la zona durante el verano.

Otro ejemplo son los rorcuales comunes. Son los segundos animales más grandes de la Tierra y ya suman unos 6000 ejemplares en estas aguas.

Además, están los rorcuales aliblancos, con unos 6000 ejemplares estimados durante el verano de 2024.

En conjunto, se estima que pueden consumir al menos 800 000 toneladas de peces y krill durante la temporada.

Como en la región no existe una pesquería comercial de capelán, las ballenas no compiten actualmente con los humanos por ese alimento.

Unos ganan y otros pagan un precio muy caro

Aunque ver a miles de ballenas nadar y comer es algo que alegra a muchas personas, los científicos señalan que esta escena también puede tener consecuencias.

La llegada de tantos grandes animales implica cambios rápidos en el ecosistema del Ártico y no todos los animales se benefician por igual.

Las especies que viven en el área y dependen del hielo para sobrevivir, como los narvales, podrían perder parte de su hábitat o verse desplazadas a medida que cambian las condiciones.

Cuando el hielo retrocede, también cambia el espacio que durante años utilizaron para vivir y alimentarse.

La llegada de miles de ballenas puede modificar todavía más las relaciones entre las especies, aunque los científicos aún necesitan estudiar qué consecuencias tendrá a largo plazo.

Para algunos, es un lugar con mucha comida.

Para otros, puede significar tener que adaptarse a un entorno que está cambiando muy rápido.

Ver tantas ballenas en Groenlandia muestra lo asombroso que es el mundo natural para adaptarse a los cambios. Pero también muestra hasta qué punto el calentamiento del planeta puede transformar un ecosistema en apenas unas décadas.

Cuidar nuestros océanos será clave para que la vida marina pueda adaptarse a estos cambios.

 

El artículo completo se encuentra en: Heide-Jørgensen, M. P., Ditlevsen, S., Hüllert, S. M., Sigurðsson, G. M., Teilmann, J., Ugarte, F., & Stormholt, S. (2026). Feeding frenzies of baleen whales along East Greenland. Frontiers in Marine Science, 13, 1839547. https://doi.org/10.3389/fmars.2026.1839547

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Skarlett Redactora
Skarlett es ingeniera ambiental y redactora con experiencia en investigación y escritura creativa. Se especializa en abordar problemáticas ambientales actuales y en analizar las tecnologías sostenibles que buscan reducir su impacto. Comprometida con el medio ambiente, destaca por ofrecer contenidos claros y objetivos que invitan a la reflexión y fomentan el desarrollo sostenible.

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